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Consumidor inmediatista: el ajuste del bolsillo impulsa el boom de los tratamientos para adelgazar

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El consumidor argentino atraviesa una profunda transformación, moldeado por la volatilidad económica y una búsqueda incesante de resultados rápidos. Este nuevo perfil, denominado “consumidor inmediatista”, prioriza las respuestas listas y los beneficios tangibles en cada aspecto de su vida, según el estudio Consumer Pulse 2026, realizado por la consultora Bain & Company.

Alejandro Pérez De Rosso, responsable de la oficina local de Bain & Company, enfatizó que, más allá de la coyuntura de crisis, operan cambios estructurales sin precedentes en el comportamiento de compra y las preferencias de los argentinos.

El informe subraya que el ánimo promedio del consumidor empeoró este año. El pesimismo es mayoritario respecto a los últimos tres meses, y las finanzas personales se consolidan como la principal fuente de estrés para el 59% de los encuestados. No obstante, Pérez De Rosso observa una dualidad: “Me preocupa mucho el presente y miro el futuro con optimismo”. La mitad de la población aún cree que el país estará mejor en cinco años, una perspectiva que contrasta con un presente de ajuste severo, donde el 30% de los consumidores de bajos ingresos temen no poder pagar sus cuentas.

La revolución GLP-1 y el impacto en el consumo

Uno de los hallazgos más disruptivos del estudio es la creciente penetración de los medicamentos para bajar de peso. En Argentina, el uso de medicamentos GLP-1 alcanza el 31% en los sectores de ingresos altos. Pérez De Rosso advirtió que “esto no es una tendencia pasajera y menor… llegó para quedarse”.

Estos tratamientos, que simulan la hormona GLP-1 para ralentizar la digestión y generar saciedad, inicialmente indicados para diabetes tipo 2 y obesidad, han extendido su uso. Este fenómeno está “limpiando las góndolas y redefiniendo categorías enteras”, según el especialista. Los usuarios de GLP-1 reducen drásticamente el consumo de postres, snacks y alcohol, volcándose hacia alimentos frescos y, especialmente, proteínas. “Se le está metiendo proteína a todo… el ya ponerle el labeling de alta proteína ya te dispara ventas”, explicó Pérez De Rosso, destacando cómo productos como yogures o fideos adaptan su oferta.

Este fenómeno está “limpiando” las góndolas y redefiniendo categorías enteras.

El impacto es también colateral: al sentirse mejor con su cuerpo, este consumidor aumenta su gasto en gimnasios, ropa y maquillaje. “Haber pasado por este tratamiento o estar en este tratamiento te acelera un montón de las tendencias”, afirmó el ejecutivo.

Inteligencia Artificial y el nuevo comercio conversacional

La tecnología emerge como otro pilar fundamental de la transformación. El 70% de los argentinos ya utiliza herramientas de Inteligencia Artificial (IA). Si bien aún existe una barrera de confianza para concretar transacciones directamente con agentes de IA, el entusiasmo es creciente en las etapas de investigación y comparación de precios.

Pérez De Rosso resaltó el auge del “comercio conversacional” a través de WhatsApp y redes sociales, canales que ganan terreno frente a las aplicaciones tradicionales. “Eso baja mucho las barreras de la gente de bajos ingresos que no se bajó la app… porque es una conversación”, explicó. La IA, anticipa, permitirá una hiper-personalización, donde el agente conoce el consumo del usuario y recomienda productos de forma directa.

La lealtad del consumidor en tiempos de ajuste

En un contexto de bolsillo ajustado, los programas de fidelización adquieren una relevancia crucial. En promedio, los argentinos están inscriptos en 6,6 programas de lealtad, y para el 50% de los consumidores, pertenecer a uno es un factor clave para decidir dónde comprar o qué tarjeta utilizar. “Ganar esta pelea del programa de lealtad creo que es un elemento importante”, advirtió Pérez De Rosso.

Las empresas responden con una segmentación “recontravanzada” y descuentos basados en geolocalización, alejándose del “festival de puntos” masivo del pasado. La estrategia busca ofrecer beneficios inmediatos y tangibles que el consumidor actual demanda. El desafío para las compañías, concluye el estudio, es innovar en el portafolio de productos para atender la demanda de salud y longevidad, mientras se garantiza una ejecución comercial “quirúrgica” para capturar a un consumidor que no está dispuesto a esperar.

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