Sociedad

El Sanatorio Finochietto cierra su maternidad por caída de nacimientos

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El reconocido Sanatorio Finochietto, ubicado en el barrio de Palermo, anunció el cierre de su servicio de maternidad. La institución justificó la medida por el impacto negativo de la sostenida caída en la tasa de nacimientos, una tendencia global que también afecta a la Argentina. Los espacios que ocupaba la maternidad serán reconvertidos para albergar nuevos quirófanos y Unidades de Cuidados Ambulatorios (UCAs).

Según un comunicado emitido por las autoridades del sanatorio, la decisión forma parte de un proceso de «readecuación de su modelo asistencial». El objetivo es «fortalecer las prestaciones de mayor demanda», potenciando la capacidad quirúrgica y la atención ambulatoria en áreas donde el Finochietto ya es un referente de calidad.

El documento al que accedió Clarín detalla que se definió «la discontinuidad de los servicios de Obstetricia y Neonatología, en un contexto de caída sostenida en la tasa de natalidad a nivel global que impactó en la actividad de estos servicios». Las familias que se encontraban en tratamiento en la maternidad fueron incluidas en un «protocolo de derivación» hacia otras instituciones médicas de la Ciudad de Buenos Aires.

La baja de natalidad: un fenómeno global con impacto local

La Argentina experimenta una baja sostenida en la tasa de nacimientos desde hace más de una década. Este fenómeno, que se repite en casi todos los países del mundo, obliga tanto al Estado como a las empresas a replantear sus estrategias y servicios. Desde 2014, la cantidad de nacimientos en el país se desplomó y, aunque es una problemática global, se profundizó significativamente después de la pandemia de COVID-19. Un dato elocuente es que, solo en la provincia de Buenos Aires, se registraron un 55% menos de nacimientos en 2023 en comparación con 2020.

Para que una sociedad mantenga una estabilidad demográfica, la tasa de fertilidad debería rondar los 2,1 hijos por mujer. Sin embargo, en la actualidad, esta cifra en Argentina oscila en torno a 1,2 hijos por mujer, lo que evidencia la magnitud del desafío demográfico.

Consecuencias de la transición demográfica

Expertos advierten sobre las profundas implicancias de esta transición demográfica. Daniel Schteingart, director de desarrollo productivo sostenible de Fundar, señaló meses atrás que «la transición demográfica va a tener ganadores y perdedores». Schteingart proyecta cambios notables en servicios públicos clave como la salud y la educación. Además, anticipa transformaciones en los patrones de consumo: mientras que los bienes y servicios relacionados con la primera infancia verán una caída en la demanda, se espera un aumento en aquellos ligados a la tercera edad. Esto impactará en sectores como el turismo, el mercado inmobiliario y otros que históricamente se dirigían a la «familia tipo».

La problemática de la baja natalidad es una preocupación a escala mundial. Un estudio publicado a finales del año pasado por la revista científica The Lancet, basado en cálculos de la Universidad de Washington, proyecta que para el año 2100, el 97% de los países experimentarán una baja de fertilidad significativa. Si bien la población mundial actual es de 8.200 millones de personas, las proyecciones de los investigadores norteamericanos indican que en 2100 podría situarse entre 6.300 y 8.800 millones, lo que implicaría un descenso considerable o, en el mejor de los casos, un crecimiento mínimo.

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