El homenaje que casi deja a Maradona sin el último amistoso previo a México 86
A menos de un mes del inicio del Mundial de México 1986, la Selección Argentina de Carlos Salvador Bilardo enfrentaba un camino turbulento. El 4 de mayo de ese año, el equipo nacional goleó 7-2 a Israel en Tel Aviv, en lo que se consideró una de las mejores actuaciones del ciclo. Sin embargo, este partido estuvo a punto de no jugarse debido a la tardanza de su máxima figura, Diego Armando Maradona, quien se había comprometido a participar en un homenaje en Londres.
Tras una derrota 1-0 ante Noruega el 30 de abril, el plantel argentino viajó a Israel para el último amistoso antes de la Copa del Mundo. Todos los jugadores se dirigieron a Tel Aviv, excepto Maradona. El astro había prometido su presencia en el partido homenaje a Osvaldo Ardiles en el Tottenham Hotspur de Londres, programado para el 1 de mayo. Mientras sus compañeros lidiaban con la resaca de la derrota y la preocupación por el inminente Mundial, Maradona encadenaba una serie de compromisos futbolísticos que lo mantuvieron en Europa.
Una agenda maratónica y el retraso a Israel
La semana previa al encuentro en Israel fue frenética para Diego. El domingo 27 de abril, jugó la última fecha de la Serie A con el Napoli, ganando 1-0 al Avellino. Al día siguiente, en Nápoles, participó de un encuentro benéfico de Unicef en el estadio San Paolo, donde su equipo venció 7-2 a los Fulbipibes y él anotó cuatro goles. De allí, viajó a Noruega para jugar los 90 minutos del amistoso con la Selección Argentina el 30 de abril.
Inmediatamente después, se trasladó a Londres para el homenaje a Ardiles en el viejo White Hart Lane. Con la camiseta número 10 cedida por Glenn Hoddle, Maradona jugó todo el partido con el Tottenham, que venció 2-1 al Inter de Italia. Incluso utilizó botines prestados, una anécdota que Diego Dal Santo relata en su libro Diego en Números, donde Clive Allen le cedió un par de botines nuevos que Maradona, tras insistencia, aceptó usar y luego autografió.
La intensa actividad de Maradona generó inquietud. Guillermo Coppola, su flamante representante en ese momento, comentaría más tarde:
“Lo de Diego es increíble, tiene un poder de recuperación fantástico”.
Sin embargo, esta seguidilla de partidos llevó a una demora en su llegada a Tel Aviv, donde lo esperaban el viernes 2 de mayo para entrevistas de promoción del amistoso. Jorge Cyterszpiler, su primer representante, lo aguardaba en el aeropuerto, pero Maradona no figuraba en la lista de pasajeros.
Amenaza de cancelación y la llegada in extremis
La ausencia de Maradona desató nerviosismo entre los organizadores locales, quienes llegaron a amenazar con cancelar el partido. Finalmente, se confirmó que el 10 argentino arribaría el sábado 3 a las 18. Coppola explicó la demora a Juan Carlos Morales en Radio Rivadavia, según reprodujo la revista Sólo Fútbol:
“Diego iba a jugar solo un tiempo [en el homenaje a Ardiles], pero en el entretiempo me pidió que lo dejara todo el partido porque se estaba divirtiendo. Y bueno, para colmo, Ardiles había organizado una comida en su casa a la que Maradona no pudo negarse. Preferí que Diego descansara un poco y tomamos el vuelo que nos dejó en Tel Aviv hoy, sábado”.
Maradona llegó a Tel Aviv pasadas las 19, agotado, y se dirigió directamente a su habitación. No hubo tiempo para las notas programadas. Recién el domingo, día del partido, apareció en el lobby del hotel. Mientras conversaba con José Luis Barrio de la revista El Gráfico, Carlos Bilardo lo interrumpió, indicándole que el resto del plantel ya había partido. Ambos se dirigieron al estadio en un auto, llegando antes que el micro de los jugadores.
En el amistoso, Argentina goleó 7-2. La figura fue Claudio Borghi, a quien El Gráfico tituló “El socio ideal de Diego”. Maradona, por su parte, recibió un seis de Clarín y el comentario de Alberto Fernández, enviado especial:
“Se destacó por la frialdad y certeza para definir en los goles y en una serie de encuentros a un toque con Borghi, arrancando desde atrás. Pero no se aprecian sus piques fulminantes ni las jugadas de gran nivel que puede y debe producir para no ser uno más. Y otro detalle: se equivocó en los pases largos que ejecutó. Hizo algunas fintas que se le reconocen, pero todavía no está el Maradona que todos queremos ver”.
Por fortuna para la historia del fútbol argentino, el Maradona que todos querían ver sí apareció en México.

