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AFA: el contraste de Chiqui Tapia entre la gloria de la Selección y las causas judiciales

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El presente de Claudio «Chiqui» Tapia al frente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) se mueve en una constante dualidad. Mientras la Selección Argentina acumula títulos, finales y un orden institucional inédito bajo la conducción de Lionel Scaloni, el plano local sufre un fuerte deterioro organizativo y el propio dirigente enfrenta un complejo frente judicial que incluye procesamientos por evasión impositiva millonaria y sospechas de lavado de dinero.

El éxito de la Selección como principal escudo

Desde su asunción el 29 de marzo de 2017, Tapia logró consolidar un poder que parecía lejano cuando heredó el caos organizativo tras la muerte de Julio Grondona. Su mayor acierto fue la designación de Scaloni, quien superó los legados históricos de César Menotti y Carlos Bilardo al conquistar la Copa del Mundo, dos Copas América y la Finalissima. Bajo este proceso, Lionel Messi alcanzó la plenitud internacional y las selecciones juveniles, olímpicas y femeninas recuperaron la seriedad de antaño. Esta mística ganadora, reflejada en las habituales fotos de Tapia junto a Messi y Rodrigo De Paul, funciona como el gran sostén político del dirigente, cuyo mandato se extiende al menos hasta 2028.

La degradación del fútbol local y la brecha económica

Sin embargo, la gestión de los torneos locales cosecha cuestionamientos casi unánimes de los hinchas. Con un formato de 30 equipos en la Liga Profesional, cambios de reglas sobre la marcha y un arbitraje sumamente cuestionado, el fútbol argentino muestra un alarmante declive competitivo. La brecha económica con la región es elocuente: el campeón de la Copa Argentina 2025 recibió un premio de 200 millones de pesos (unos 145.000 dólares oficiales), una cifra insignificante frente a los 18 millones de dólares que reparte la Copa de Brasil. Esta disparidad explica por qué ningún equipo argentino gana la Copa Libertadores desde el título de River Plate en 2018, consolidando la hegemonía brasileña.

El frente judicial que acecha a la conducción

Fuera de las canchas, la situación para el presidente de la AFA es aún más delicada. Tapia se encuentra procesado en el fuero penal económico por presunta evasión impositiva de 19.000 millones de pesos debido a la falta de pago de aportes en la entidad de la calle Viamonte. A esto se suma la investigación por lavado de dinero en la causa de la quinta de Pilar, donde la Justicia indaga si los propietarios actuaron como testaferros de Pablo Toviggino, su mano derecha. Estas complicaciones judiciales obligaron a Tapia a solicitar autorizaciones para salir del país y moderaron temporalmente su perfil público en los últimos meses.

De las restricciones al escenario global

A pesar de las restricciones, el andar triunfal del equipo nacional le devolvió la centralidad internacional. En las últimas semanas, se lo vio rodeado de figuras de la talla de Gianni Infantino (presidente de la FIFA), Alejandro Domínguez (Conmebol) y hasta en un reciente encuentro con el mandatario estadounidense Donald Trump. Entre risas y gestos de distensión, como el paso de comedia donde Luciano Nakis le secaba la nuca ante las cámaras, Tapia intenta mostrarse inmune a las críticas del ámbito doméstico. Una sonrisa que contrasta fuertemente con la realidad de un fútbol local que sigue perdiendo su brillo.

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