Economía

Maquinaria agrícola: fabricantes alertan por la pérdida de rentabilidad y los costos frente a Brasil

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Durante la Exposición Rural de Palermo, los fabricantes argentinos de maquinaria agrícola encendieron las alarmas por la pérdida de rentabilidad del sector y la creciente asimetría de costos frente a los competidores regionales. A pesar de que la ganadería sostiene la demanda de equipos específicos y el Gobierno nacional proyecta una cosecha récord de 163 millones de toneladas, la venta de maquinaria para la agricultura perdió fuerza tras el impulso inicial de Expoagro, dejando un escenario de profunda preocupación por el sostenimiento del empleo en las plantas del interior del país.

Costos elevados y asimetría con Brasil

De acuerdo con los datos de patentamientos del primer semestre, el sector registró 3.303 unidades patentadas entre tractores, cosechadoras y pulverizadoras, lo que representa una caída del 1,9% en comparación con el mismo período de 2025. Esta desaceleración se suma a un problema estructural de competitividad: los fabricantes locales afrontan costos de producción entre un 30% y un 40% más elevados que los de Brasil.

Hernán Zubeldía, presidente de la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (Cafma), advirtió que esta brecha no se debe a ineficiencias del proceso productivo interno, sino a la alta presión impositiva que asfixia a la cadena de valor nacional.

«Estamos pagando tres veces la alícuota de Ingresos Brutos en la cadena de valor de una máquina. También pagamos el impuesto a los débitos y créditos sobre los sueldos. A veces hablamos de los aportes patronales, pero además estamos pagando el impuesto al cheque sobre los salarios. Hay empresas que tienen más costo impositivo que costo de chapa», detalló el directivo.

La competencia importada y el freno en la inversión

La compleja realidad macroeconómica local se ve agravada por el ingreso de maquinaria importada, particularmente desde orígenes que cuentan con fuertes políticas de subsidios estatales. En este sentido, Zubeldía apuntó contra la competencia que representa el mercado asiático para la industria nacional.

«China es un capítulo aparte. Subsidia directa e indirectamente la producción y la exportación. Competimos contra un modelo de país que hace 50 años sabe hacia dónde va y tiene una infraestructura preparada para producir», aseguró el titular de Cafma.

Esta combinación de factores golpea la rentabilidad de las empresas argentinas, lo que ya está condicionando los planes de inversión a largo plazo. Según explicaron desde la cámara, la falta de excedentes financieros obliga a postergar los desembolsos en desarrollo y diseño industrial, una decisión que podría pasar factura en el mediano plazo.

«La caída de la rentabilidad termina impactando en desarrollo e ingeniería y, quizás, lo que dejamos de invertir este año se vea dentro de diez años», lamentó Zubeldía, quien precisó que las ventas actuales se ubican aproximadamente un 30% por debajo de las expectativas originales para este año.

El refugio en la ganadería y la defensa del empleo

Frente al enfriamiento de la demanda agrícola, el sector encuentra un alivio temporal en los equipos destinados a la producción ganadera, un segmento que ha mostrado un repunte sostenido durante el último año y medio. No obstante, la principal preocupación de las terminales radica en proteger los puestos de trabajo en las comunidades del interior donde se radican las fábricas.

En los últimos cuatro o cinco años, la industria de la maquinaria agrícola experimentó un fuerte crecimiento en su plantilla, pasando de 27.000 a cerca de 40.000 puestos de trabajo directos. Retener a esos 13.000 nuevos trabajadores formados es hoy el gran objetivo de las empresas.

«Lo último que querés hacer es sacar gente. No solo por el impacto social, sino porque te llevó muchos años formar a esa persona. Es un activo importantísimo para la empresa. Perderla es como desprenderte de una máquina o de un robot», concluyó Zubeldía.

Para la segunda mitad del año, desde Cafma estiman que los volúmenes de venta terminarán en niveles muy similares a los del año anterior, aunque con una menor incertidumbre política y cambiaria que podría aportar la previsibilidad necesaria para estabilizar el mercado.

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