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Atentado a la AMIA: Rosatti y jueces regionales reclamaron contra la impunidad y el olvido

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En vísperas de un nuevo aniversario del atentado terrorista contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), perpetrado el 18 de julio de 1994, la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA) fue el escenario de una masiva jornada de reflexión y debate sobre el antisemitismo, la discriminación y la preservación de la memoria histórica en la región.

El encuentro, organizado por el Congreso Judío Latinoamericano (CJL) y coordinado de manera conjunta por la AMIA, la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), la Comunidad Judía del Paraguay y el Comité Central Israelita de Uruguay, reunió a destacadas figuras del ámbito judicial y académico del Cono Sur. El evento se centró en la necesidad de fortalecer las instituciones democráticas frente a los discursos de odio.

El valor de la democracia y la memoria ejemplar

El presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Horacio Rosatti, fue uno de los oradores principales de la jornada y reflexionó sobre la naturaleza de los sistemas democráticos y el trato a las minorías.

“Si queremos vivir en democracia, lo que define a la misma no es solo que es el gobierno de la mayoría, porque los totalitarismos también son mayorías. Lo que las distingue es cómo trata esa sociedad a las minorías, a los más vulnerables”, enfatizó el magistrado.

Rosatti también introdujo el concepto de “memoria ejemplar” como una herramienta activa para el presente y el futuro de las sociedades de la región:

“La memoria ejemplar es aquella que, partiendo del pasado, va hacia al presente para no olvidar porque si bien es cierto que los hechos no se repiten de la misma forma a través del tiempo, algunos hechos tienen una matriz similar, una enseñanza hacia el futuro que hace que merezcan ser recordados”, apuntó, concluyendo que “no hay que olvidar los atentados, no hay que olvidar el Holocausto. Los hechos que hoy nos convocan son hechos que de ninguna manera pueden ser olvidados”.

La lucha contra la impunidad y los discursos de odio

Por su parte, Mariano Borinsky, juez de la Cámara Federal de Casación Penal y Comisionado para la Diplomacia Judicial del CJL, remarcó el rol de la justicia y la persistencia en el reclamo de verdad frente al paso del tiempo.

“La impunidad nunca puede convertirse en una resignación. La memoria solo conserva su sentido cuando se traduce en instituciones más fuertes y un compromiso efectivo con la verdad”, sostuvo Borinsky.

El decano de la Facultad de Derecho de la UBA, Leandro Vergara, aportó una mirada colectiva sobre la problemática de la discriminación, señalando que “el odio no distingue, por eso la respuesta al odio no puede ser de una sola comunidad”.

A su turno, el director ejecutivo del Congreso Judío Latinoamericano, Claudio Epelman, trazó un paralelismo histórico al recordar a las 85 víctimas fatales del ataque a la mutual de la calle Pasteur:

“Los hechos terribles como los que ocurrieron a lo largo de la historia no nacen espontáneamente. Quienes estudiaron el Holocausto nos enseñan que no comenzó en Auschwitz sino con la segregación y discriminación a los judíos en años previos. Ese proceso terminó en la cámara de gas”, advirtió Epelman.

Perspectiva regional contra la discriminación

El encuentro contó además con un fuerte componente de diplomacia judicial regional gracias a las exposiciones de Bernadette Minvielle Sánchez, ministra de la Suprema Corte de Justicia de Uruguay, y Manuel Ramírez Candia, ministro de la Suprema Corte de Justicia de Paraguay.

Ramírez Candia hizo hincapié en el impacto de la intolerancia en el plano de las garantías fundamentales de los ciudadanos:

“Los actos antisemitas no solamente atentan contra la libertad religiosa, sino sobre una gran cantidad de derechos humanos, sobre todo contra la voluntad humana”, manifestó el magistrado paraguayo.

El atentado del 18 de julio de 1994, en el que un coche bomba destruyó la sede de la AMIA en Pasteur 633, dejando un saldo de 85 muertos y más de 300 heridos, sigue siendo uno de los capítulos más dolorosos y aún impunes de la historia argentina reciente, un hecho que los disertantes coincidieron en mantener activo en la agenda pública regional.

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