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Crisis en el Gobierno: «Insaurralde y Adorni son lo mismo para la gente» fue la frase que convenció a Milei

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El Gobierno nacional consiguió esta semana un respiro en el Congreso al lograr postergar la interpelación a Manuel Adorni, lo que finalmente abrió la puerta para que el presidente Javier Milei considere la designación de un nuevo jefe de Gabinete. La decisión llega tras semanas de escándalos por el crecimiento patrimonial del ex vocero y las denuncias judiciales en su contra.

Milei había sostenido a Adorni a pesar de la presión mediática y judicial, que reveló detalles sobre su patrimonio y el uso de tarjetas de crédito de sus empleados, además de préstamos de jubiladas. La Cámara de Diputados, por su parte, se aprestaba a solicitar su remoción, una medida sin precedentes desde la reforma constitucional que permite la figura del jefe de Gabinete.

La mini tregua lograda en el Congreso, donde se convenció a los aliados de acomodar los pedidos de interpelación, permitió al Presidente retomar el control sobre su equipo. Sin embargo, la movida no convierte la salida de Adorni en una buena noticia para la Casa Rosada, sino más bien en una estrategia de “reducción de daños”.

El impacto en la imagen presidencial

El deterioro de la imagen de Milei, atribuido en gran parte a la situación de Adorni, fue un factor determinante. El Presidente, que había destacado la fidelidad como un valor, percibió que esta postura era vista por la opinión pública como un “simple encubrimiento”.

Una encuesta reciente, que llegó a manos de Milei, lo ubica con 33 puntos de imagen positiva, lo que representa un regreso al piso histórico de marzo. Este declive se inició con las revelaciones sobre el viaje de Adorni y su esposa a la Argentina Week en Estados Unidos. La frase clave que habría quebrado la resistencia presidencial, según un importante dirigente oficialista, fue:

“Para la gente, Insaurralde y Adorni son la misma cosa”.

Fuentes gubernamentales señalan que la hermana del Presidente, Karina Milei, ya había dejado de respaldar a Adorni. La comparación con los escándalos de Martín Insaurralde, que incluyeron vestidores con cajoneras repletas de dólares, eliminó los últimos motivos para sostener al ex “niño mimado” del proyecto libertario.

Repercusiones políticas y económicas

La salida de Adorni podría ser presentada como una decisión presidencial o una renuncia voluntaria, lo que representa una victoria a corto plazo para el Gobierno. Esto le permite evitar admitir que Patricia Bullrich, quien junto a Mauricio Macri había manifestado reparos sobre Adorni, forzó su partida.

No obstante, la movida podría no ser suficiente para recuperar los apoyos perdidos entre votantes identificados con el PRO y la UCR. En el mediano plazo, Milei buscará apostar a la baja de la inflación y a una reactivación económica visible de cara a las elecciones del próximo año.

Un informe de la consultora Equilibra indicó que, tras siete meses de caída, el ingreso disponible de las familias registró en abril una suba del 0,8%. Sin embargo, este crecimiento se explica por el aumento de salarios de trabajadores formales, mientras que informales, jubilados y empleados públicos vieron reducir sus ingresos. El problema para el Gobierno es que la economía, según datos oficiales, aumenta la cantidad de trabajadores en situación irregular y reduce los empleos formales, lo que dificulta la captación de votos.

Además, a pesar de beneficios fiscales como los del RIGI, la inversión continúa en caída. La baja de la inflación y un dólar estable son los principales tranquilizantes para la política argentina, pero la desconexión de Milei con el humor social, evidenciada por la crisis de Adorni apenas una semana después de poner la “moral como política de Estado” en el centro de su gestión, sigue siendo un desafío.

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