Sociedad

Abuso sexual: la fiscalía pidió elevar a juicio al empresario Marcelo Porcel

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El empresario Marcelo Porcel está un paso más cerca de enfrentar un juicio oral y público por los graves delitos de abuso sexual y corrupción de menores. El fiscal Pablo Turano presentó el requerimiento de elevación a juicio ante el juez Carlos Bruniard, acusando a Porcel de haber desviado el “normal desarrollo psicosexual” de diez compañeros de colegio de sus hijos, alumnos del Colegio Palermo Chico, y de haberse aprovechado de su “estado de indefensión”.

Según la acusación fiscal, Porcel, de 51 años, debe ser juzgado por abuso sexual agravado por sometimiento sexual gravemente ultrajante y aprovechamiento de la situación de guarda en forma reiterada a diez damnificados. A esto se suman cargos por corrupción de menores agravada por ser el imputado encargado de la guarda (reiterado en siete oportunidades), corrupción de menores doblemente agravada por ser las víctimas menores de 13 años y por la situación de guarda (en tres oportunidades), y producción de representaciones de un menor de 18 años de sus partes genitales con fines predominantemente sexuales (en una oportunidad).

Los delitos imputados, contra la integridad sexual, prevén penas severas en el Código Penal de la Nación: entre ocho y 20 años de prisión para el abuso sexual y entre 10 y 15 años para la corrupción de menores, según detalló el sitio de la Procuración General de la Nación, www.fiscales.gob.ar.

La investigación, que comenzó el 5 de julio de 2024 con la primera denuncia en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°50, a cargo del juez Bruniard, reveló una serie de hechos ocurridos entre 2022 y 2024. Estos habrían tenido lugar en un departamento del piso 26 de la Torre Le Parc en Palermo Chico, otro inmueble frente al mismo edificio y una oficina del imputado en Retiro. Porcel había sido procesado sin prisión preventiva el 6 de abril pasado, luego de una indagatoria en la que se declaró inocente, sin responder preguntas del juez ni del fiscal.

La Sala IV de la Cámara del Crimen, integrada por los jueces Ignacio Rodríguez Varela, Hernán López y Julio Lucini, confirmó el procesamiento el 26 de mayo pasado y ordenó la “inmediata colocación de un dispositivo permanente de rastreo y geolocalización” para el empresario.

La mecánica de los abusos

El requerimiento de elevación a juicio describe que Porcel, mediante tocamientos impúdicos, abusó sexualmente de diez varones menores de edad, de entre once y quince años, mientras se encontraban bajo su guarda. Los abusos consistieron en “tocamientos con connotación sexual en las partes pudendas al realizar masajes con cremas sobre sus integridades físicas”, según el expediente judicial. La causa se inició con el relato de seis compañeros de uno de los hijos de Porcel, y con el tiempo, el número de víctimas y testigos se incrementó.

Los padres de los menores aportaron sus testimonios, describiendo los hechos de los que tomaron conocimiento a través de sus hijos y de otros padres, instando la acción penal y relevando de juramento a los profesionales que asistieron a los menores en sus tratamientos psicológicos. Los testimonios incorporados en la causa revelan una dinámica que comenzaba con reuniones en el domicilio particular de Porcel. En estas “juntadas”, el imputado, a quien las víctimas conocían por ser padre de sus compañeros, les proveía bebidas alcohólicas (vodka y tequila) y los incentivaba a beber en una suerte de “competencia de resistencia” a cambio de dinero.

“Cuando nosotros entrábamos en la casa, cuando arrancaba la juntada el que nos daba el alcohol era Marcelo Porcel, que es el padre de los chicos [sus compañeros], y él era el que nos organizaba la juntada, básicamente. Nos organizó la juntada con alcohol, nos dio… bueno, creo que en esa juntada hubo vodka y creo que tequila hubo también, y bueno, eh… Marcelo Porcel nos daba, nos hacía juegos para que nosotros tomáramos. Por ejemplo, ‘si te tomás todo este vaso yo te doy 1000 pesos′ y nosotros, bueno, un cago de risa; nosotros fuimos sin dimensionar que estaba ahí un padre, un padre que estaba organizando todo esto. Si yo lo veo con los ojos de ahora te digo, ‘bueno, cualquier cosa’, pero en ese momento yo no me daba cuenta y, bueno, todo el grupo no nos dábamos cuenta de que Marcelo Porcel era el que estaba organizando todo esto y lo tratábamos más como…, era como que pasaba como un amigo más. La juntada siguió, nosotros tomábamos», dijo una de las víctimas en Cámara Gesell.

El mismo adolescente relató que se creó un grupo de WhatsApp llamado “Agente P” con la participación de Porcel. Las reuniones continuaron, e incluso el empresario los llevó a su oficina en un emblemático edificio de Retiro, conocido como “Rulero”. Allí, el incentivo al consumo de alcohol y las apuestas con dinero continuaron, y en una ocasión, Porcel les ofreció una suma de dinero para que corrieran desnudos alrededor de una mesa. “Lo hicimos todos menos uno”, detalló la víctima. También afirmó que Porcel les transfería dinero a cuentas de billeteras virtuales para apuestas online y que hubo “más situaciones relacionadas con el contacto físico, como por ejemplo, masajes”.

Pruebas digitales y reconocimiento de víctimas

Los peritajes realizados por especialistas de la Superintendencia de Lucha contra el Cibercrimen de la Policía de la Ciudad sobre los dispositivos electrónicos secuestrados a Porcel fueron cruciales. Se encontraron cuatro imágenes obtenidas de sus teléfonos. Dos de ellas mostraban a una persona del sexo masculino, totalmente desnuda, dentro de una bañera. Estas imágenes fueron reconocidas por los padres de una de las víctimas y posteriormente por el propio menor, quien aseguró no haber autorizado nunca la toma de esas fotografías y reconoció el lugar como uno de los baños de la casa de Porcel.

Las otras dos fotografías mostraban a una persona de espaldas, solo observándose la zona de la cola, y a otra persona del sexo masculino totalmente desnuda colocándose un calzoncillo, sin que se le observara el rostro, según se desprende del expediente judicial.

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