Interna radical: el «caso Adorni» profundiza la división y reaviva la disputa por el sello partidario en Diputados
La situación del jefe de Gabinete, Federico Adorni, desató una nueva tormenta en la Unión Cívica Radical (UCR) en el Congreso, reactivando una profunda interna y la disputa por el uso del sello partidario en la Cámara de Diputados. La fallida sesión especial para tratar los proyectos de interpelación y moción de censura contra el funcionario de Javier Milei puso en evidencia la dispersión del centenario partido en tres bloques.
El martes pasado, la oposición no logró reunir el quorum necesario para avanzar con la sesión especial. La convocatoria se frustró luego de que La Libertad Avanza (LLA) acordara con Pro, gobernadores aliados y un sector de la UCR –el que lidera la mendocina Pamela Verasay– la citación a la comisión de Asuntos Constitucionales para la próxima semana. Los bloques dialoguistas argumentaron que, una vez convocada la comisión, la sesión especial perdía su razón de ser.
Apenas un día después, en la previa del debate por el Súper RIGI, otros bloques de la oposición intentaron insistir con la arremetida contra Adorni. El Frente de Izquierda (FIT) pidió tratar la moción de censura y Maximiliano Ferraro (Coalición Cívica) exigió que la comisión dictamine antes del martes. Ambas iniciativas fueron rechazadas por más de 120 votos, incluidos los del bloque de la UCR que responde a Verasay.
La fragmentación radical y el enojo por el quórum
La decisión de la bancada de Verasay –que responde al gobernador Alfredo Cornejo– de no dar quorum el martes desató la furia de sus pares radicales de Provincias Unidas y reavivó la batalla al interior del partido. La UCR no logra consensuar una postura nacional unificada en torno a Javier Milei, lo que ya a fines del año pasado generó una fuerte dispersión de sus diputados.
Actualmente, en la Cámara baja, el radicalismo se encuentra fragmentado en tres bloques: los más alineados con el oficialismo confluyen bajo la conducción de la mendocina Pamela Verasay, mientras que los más críticos suscribieron a Provincias Unidas, donde conviven con la Coalición Cívica, socialistas y peronistas disidentes. Por su parte, Karina Banfi armó el monobloque Adelante Buenos Aires, aunque se alió a Pro.
Si te hacés llamar radical, tenés que estar hoy acá en esta sesión. ¿Qué les dieron para no venir? ¿Qué negociaron? Qué gran ocurrencia tienen algunos de afanarse el logo de la UCR para intentar tirar más de cien años de lucha y valores! pic.twitter.com/YNgUmFTvJe
— Pablo Juliano (@PabloJulianoLP) June 23, 2026
“Si te hacés llamar radical, tenés que estar hoy acá en esta sesión. ¿Qué les dieron para no venir? ¿Qué negociaron? Qué gran ocurrencia tienen algunos de afanarse el logo de la UCR para intentar tirar más de cien años de lucha y valores”, sostuvo el diputado nacional Pablo Juliano, de Provincias Unidas, tras la caída de la sesión especial. Juliano, quien denunció penalmente a Adorni por el aumento de su patrimonio, fue uno de los cinco radicales de Provincias Unidas que bajaron al recinto para habilitar el debate.
Disputa por el nombre y la postura partidaria
En este contexto, Juliano y sus compañeros de bancada presentaron una nota dirigida al titular de Diputados, Martín Menem, para que se revise la utilización de la denominación UCR por parte del bloque que lidera Verasay, ya que el partido cerró en Mendoza un acuerdo electoral con LLA. El documento fue redactado durante la sesión del miércoles por la diputada Mariela Coletta y lleva la firma de Martín Lousteau, Jorge Rizzotti y María Inés Zingarán, reabriendo una disputa inédita por el sello partidario que ya había comenzado en enero.
La vergonzosa postergación parlamentaria intenta tapar el sol con la mano.
La sociedad lo resolvió hace meses, Adorni está out.El radicalismo metropolitano es claro, sus autoridades, su plenario, sus comités, su militancia y sus diputados, @GugaLusto y @marielacoletta no…
— Hernán Rossi (@hernanrossi_ok) June 23, 2026
“El radicalismo metropolitano es claro, sus autoridades, su plenario, sus comités, su militancia y sus diputados Martín Lousteau y Mariela Coletta no avalamos a Adorni”, sentenció Hernán Rossi, presidente de la UCR porteña. Por su parte, el presidente del Comité Nacional, Leonel Chiarella, si bien buscó bajar el tono a las disputas, se diferenció de la postura de la bancada de Verasay. “Personalmente, si hubiese tenido un funcionario así en mi gestión no dura ni un día y si me preguntás qué hubiese hecho si fuese diputado nacional, hubiese dado quorum”, aseguró Chiarella a LA NACION, aunque resaltó que para la cúpula partidaria “lo más importante es que no haya impunidad”.
En el Senado, la UCR también se encaminaba a poner a prueba su unidad este jueves, pero la sesión para tratar nuevas interpelaciones a Adorni se cayó por falta de quorum. La bancada que conduce Eduardo Vischi señaló a LA NACION que sus diez legisladores habían bajado al recinto y tenían previsto acompañar las iniciativas.
Gestos políticos y ausencias notables
La diputada Karina Banfi, aunque suele moverse en tándem con Pro, se desmarcó en esta ocasión y bajó a dar quorum para tratar los pedidos de interpelación y censura. Este gesto político se alinea con su agenda de transparencia y lucha contra la corrupción. Según pudo saber LA NACION, Banfi había adelantado su decisión a Verasay y a Cristian Ritondo (Pro), considerando que las contradicciones de Adorni habían erosionado su credibilidad.
Entre las ausencias, se destacó la de la vicegobernadora de Santa Fe y diputada nacional Gisela Scaglia, afiliada a Pro pero cercana a los lineamientos del gobernador radical Maximiliano Pullaro. Aunque se encontraba en Estados Unidos por un viaje laboral, algunos radicales advierten que su ausencia podría ser un síntoma de que Pullaro tampoco compartía del todo la convocatoria a la sesión especial.

