Política

Adorni en la mira: ¿por qué Milei mantiene a su jefe de Gabinete pese a la presión generalizada?

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La permanencia de José Adorni como jefe de Gabinete de la Presidencia de Javier Milei se ha convertido en un enigma político que desafía la lógica tradicional. A pesar de un pedido casi unánime para su remoción, que incluye a figuras de la oposición, aliados fieles, y hasta miembros del propio Gabinete, el Presidente lo sostiene en su cargo, generando diversas especulaciones sobre los verdaderos motivos.

La situación de Adorni se complica tras más de cien días de la polémica foto de su esposa, Bettina Angeletti, en Nueva York, y sus posteriores justificaciones que no lograron disipar las sospechas de enriquecimiento ilícito. El funcionario, que alguna vez fue el rostro visible de la comunicación presidencial, ha sido apartado de su rol de vocero y, según diversas fuentes, se encuentra hoy “vaciado de poder”, operando como una suerte de “zombie con oficina en la Rosada y chofer”.

Un pedido transversal para su salida

La presión para la salida de Adorni es generalizada. Desde el PRO, con Mauricio Macri a la cabeza, se suceden los comunicados que, además de pedir su remoción, buscan capitalizar la situación para reafirmar su propia bandera de honestidad. Incluso dentro del Gabinete de Milei, el descontento es palpable: las reuniones de la Mesa Política se vacían, y las fotos de Adorni junto a Karina Milei muestran un círculo cada vez más reducido, lejos de los ministros de peso y rodeado de senadores de menor perfil.

La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, también ha expresado su hartazgo con la situación, un sentimiento que, según trascendió, ni siquiera el agasajo de cumpleaños que le brindó Adorni pudo mitigar. La lógica política tradicional indicaría una remoción inmediata, pero Milei, en este caso, parece ir a contracorriente de lo que se esperaría.

Las hipótesis detrás de la decisión presidencial

Existen varias teorías sobre por qué Milei insiste en mantener a Adorni. Una especulación recurrente, aunque considerada menos probable, sugiere que el ex vocero podría conocer secretos sensibles de los hermanos Milei, lo que le otorgaría una especie de blindaje. Sin embargo, analistas políticos tienden a inclinarse por motivaciones más “pueriles”, vinculadas a caprichos o dinámicas internas.

Otra hipótesis señala el presunto peso de la opinión de Karina Milei, la hermana del Presidente, en la decisión. Su influencia podría estar impidiendo que Javier Milei avance en la remoción de Adorni. No obstante, lo que sí está claro es que la continuidad del jefe de Gabinete no se debe a su carisma o a habilidades políticas irremplazables; por el contrario, su talante y las “débiles explicaciones técnicas” sobre las acusaciones lo han hundido aún más en la consideración pública.

La explicación más fuerte, sin embargo, apunta a una estrategia deliberada del Presidente. La unanimidad en el pedido de remoción podría ser, paradójicamente, la razón de su permanencia. Milei podría estar interpretando esta presión como un reclamo de “la casta” —un concepto amplio que para él excede a los políticos tradicionales— y, en su lógica, no ceder ante estas exigencias refuerza su imagen de rebeldía, de ruptura con la política tradicional y de confrontación, valores que, cree, lo conectan con sus votantes. En este sentido, sostener a Adorni sería, en última instancia, una forma de sostener su propio capital simbólico y su lugar en el imaginario colectivo como el líder que no se doblega.

Resulta llamativo que Milei haya removido a otros jefes de Gabinete como Nicolás Posse y aceptado la renuncia de Guillermo Francos, este último reconocido por su capacidad negociadora, por motivos que en su momento generaron menos revuelo. La diferencia clave, en esos casos, fue la ausencia de un pedido generalizado para sus salidas, lo que refuerza la idea de que la actual resistencia de Milei responde a una lógica particular de desafío a las expectativas.

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