Dolarización: un «experimento mental» analiza el impacto de la medida de Milei
En medio del debate económico y la expectativa por posibles reformas estructurales, un reciente “experimento mental” explora en profundidad los escenarios que se abrirían si el presidente Javier Milei decidiera implementar una dolarización oficial en Argentina. El análisis desglosa los pasos, las consecuencias inmediatas y los efectos a largo plazo de una medida de tal magnitud.
El punto de partida de este ejercicio hipotético es un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que declare al dólar estadounidense como moneda de curso legal y establezca una paridad de conversión. Se plantean dos posibles valores para esta paridad: $1550, buscando un tipo de cambio cercano al CCL, o $1800, maximizando la competitividad de sectores rezagados. Paralelamente, el presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA) anunciaría el cese de la emisión de pesos y el levantamiento de los controles de capitales vigentes, transformando al dólar en la nueva unidad de cuenta.
Impacto en el circulante y el sistema bancario
Una de las primeras preguntas que surgen ante un anuncio de dolarización es si la población se volcaría masivamente a deshacerse de sus pesos. El experimento mental considera esto improbable. Aunque las reservas brutas del BCRA rondan los USD 47 mil millones (al 25/6), y al descontar el swap chino (USD 19 mil millones) y los encajes bancarios (USD 15 mil millones), la entidad podría cubrir casi el 100% del circulante en poder del público (unos 23 billones de pesos, equivalentes a entre USD 13 y 15 mil millones). Sin embargo, no sería necesario cubrir el 100% de inmediato, ya que en experiencias previas de dolarización la conversión del circulante ha sido gradual y ha tomado hasta dos años. La fijación del tipo de cambio daría tranquilidad al público para gastar o convertir sus pesos durante la transición, incluso sin una fecha límite para el intercambio.
Respecto a una posible corrida bancaria, el análisis también la descarta como improbable. A pesar de la histórica desconfianza argentina hacia los bancos, los depósitos en dólares ya alcanzan casi USD 40 mil millones. La dolarización, al generar confianza en un esquema monetario irreversible, podría incluso fortalecer el sistema bancario. La experiencia de Ecuador, citada en el estudio, muestra que el anuncio de dolarización provocó un aumento, no una baja, de los depósitos, incluso en un contexto de crisis. La eliminación del riesgo de pesificación de los dólares sería un factor clave.
Deuda del BCRA y la economía real
En cuanto a la deuda del BCRA, se señala que gran parte de sus pasivos ya han sido transferidos al Tesoro Nacional. Los pasivos restantes, en su mayoría denominados en dólares, no tendrían que ser cancelados de inmediato. La aprobación de Estados Unidos o el Fondo Monetario Internacional (FMI), cuya directora ya se ha manifestado sin objeciones, aseguraría la sostenibilidad del proceso. La eventual toma de deuda para un «colchón» de dólares sería una medida por única vez para resolver un problema permanente, liberando a Argentina de la necesidad de endeudarse recurrentemente para sostener un tipo de cambio artificial.
La «economía real» sería una de las grandes beneficiadas. El anuncio de dolarización crearía un horizonte de estabilidad inexistente hoy. La eliminación de la incertidumbre cambiaria y el levantamiento de los controles de capitales estimularían las inversiones. Además, al desaparecer el riesgo de devaluación y aumentar los depósitos bancarios, las tasas de interés tenderían a bajar, impulsando el crédito. Esto permitiría el crecimiento no solo de los sectores con ventaja comparativa, sino también de otros estancados por los vaivenes cambiarios.
Cambios en la vida cotidiana y el futuro político
En la vida cotidiana, los asalariados dejarían de preocuparse por la devaluación de sus ingresos y la inestabilidad. Si bien muchas transacciones ya no se realizan en pesos ni se ahorra en moneda local, la dolarización formalizaría una realidad que los argentinos ya viven hace décadas. La eliminación del peso simplemente reconocería la falta de confianza en la moneda nacional.
Desde el punto de vista legal, una intervención judicial para detener la reforma sería difícil. El DNU inicial no eliminaría el curso legal del peso ni cerraría el BCRA, acciones que sí podrían ser judicializables. El cierre o transformación del BCRA en una superintendencia de bancos podría buscarse posteriormente a través del Congreso, pero no sería una medida inicial.
El tiempo corre y el peronismo acecha.
Finalmente, el análisis aborda la pregunta sobre qué sucedería si el peronismo regresara al poder. Se argumenta que la dolarización sería el mejor legado que el presidente podría ofrecer, incluso si el crecimiento económico se desacelera. Al eliminar el impuesto inflacionario, se protegería a la población de las consecuencias del gasto público descontrolado, un rasgo asociado a gobiernos peronistas. Matar la inflación es considerado estrictamente necesario para que Argentina aspire a ser un país «normal».
El texto concluye señalando la tendencia descendente de la inflación desde 2023, atribuyendo la baja del 289% interanual en abril de 2024 al 33% actual al orden fiscal impuesto por el gobierno de Milei. Sin embargo, se advierte que el camino es largo y el tiempo para implementar reformas es limitado. La dolarización no solo blindaría los salarios y ahorros, sino que también aseguraría la continuidad del programa liberalizador del presidente frente a futuras campañas electorales y el acecho del peronismo.

