Guerra de Malvinas: la historia de la grúa del ACA que fue Papamóvil de Juan Pablo II
En medio de la Guerra de Malvinas, Argentina recibió en junio de 1982 la primera visita de un Sumo Pontífice en su historia: Juan Pablo II. El viaje relámpago del Papa, que llegaba al país con la misión de interceder por la paz entre Argentina y Gran Bretaña, requirió una logística excepcional, incluyendo la adaptación urgente de una grúa del Automóvil Club Argentino (ACA) para convertirla en el Papamóvil oficial.
La confirmación de la visita apostólica llegó con pocos días de antelación. Juan Pablo II, quien había estado en territorio inglés entre el 28 de mayo y el 2 de junio con la misma consigna de paz, anunció su llegada a Ezeiza para el 11 de junio. Ante la premura, el Arzobispado de Buenos Aires realizó un pedido urgente al ACA, que respondió cediendo una de sus grúas de auxilio para ser transformada en el vehículo papal.
Un reacondicionamiento contrarreloj y con alta seguridad
El vehículo elegido fue un Ford F-350, modelo 1981. Los empleados del ACA trabajaron en turnos de 24 horas durante cuatro días para reacondicionarlo. La tarea principal consistió en retirar la grúa de la parte trasera de la camioneta y diseñar e instalar la cabina donde viajaría el Sumo Pontífice.
Las exigencias de seguridad eran máximas. Un año antes de su visita a la Argentina, el entonces Papa Juan Pablo II había sufrido un ataque, por lo que el habitáculo debía contar con cristales antibala y cumplir con todas las normas de seguridad establecidas por la Santa Sede. En sus dos puertas se le colocó el escudo del Vaticano, y en el paragolpes delantero, una bandera argentina y otra de la Santa Sede.
El interior de la cabina fue especialmente diseñado para la comodidad y seguridad del Papa. El piso se reforzó con una plancha de hierro y una placa de madera de quebracho, cubierta por una alfombra roja. Contaba con un asiento giratorio blanco para su Santidad y cuatro bancos para sus acompañantes eclesiásticos y personal de seguridad.
El legado del Papamóvil y su exposición
César Carman, presidente del ACA, destacó la importancia de esta colaboración: “Para nosotros haber podido colaborar con esa visita histórica es un hito en nuestros 120 años de trayectoria institucional. Es un hecho que nos hace sentir parte de la historia argentina y de la alegría y fe de su pueblo creyente”.
Tras el fallecimiento del Papa Francisco, el ACA expuso el vehículo por primera vez. Carman expresó: “Lo seguíamos guardando en perfecto estado a la espera de la visita de Francisco. Lamentablemente no pudo ser con Francisco”. Debido a sus dimensiones, la unidad no se encuentra expuesta de forma permanente en el Museo del Automóvil del ACA.
El recorrido por Argentina en el vehículo papal
Durante su corta pero intensa visita, San Juan Pablo II, canonizado el 27 de abril de 2014, utilizó el Papamóvil para recorrer importantes arterias de Buenos Aires, como parte de la autopista Ricchieri, la 25 de mayo y la avenida del Libertador. En este vehículo llegó hasta el Monumento a los Españoles, donde ofició una misa que congregó a más de un millón de fieles.
“Estoy a punto de concluir la visita a vuestro querido país, que he emprendido en nombre de la paz en momentos dolorosos de vuestra historia”
Al llegar a Ezeiza, el día anterior, fue recibido por las autoridades eclesiásticas y pronunció un primer discurso por la paz: “Permítame que desde este momento invoque la paz de Cristo sobre todas las víctimas, de ambos bandos, del conflicto bélico entre la Argentina y Gran Bretaña”. Desde allí, en el Papamóvil, se dirigió a la Catedral Metropolitana para reunirse con el clero local y, cerca del mediodía, a la Casa Rosada para un encuentro privado con el entonces presidente de facto Leopoldo Galtieri y la Junta Militar.
Esa misma tarde, el Papa visitó la Basílica de Luján, a la que viajó en un vagón de tren especialmente acondicionado. El tramo final hasta el templo lo realizó en un colectivo de la línea 501, posteriormente apodado “el colectivo del Papa”. Al regresar a la capital, volvió a subir al Papamóvil para llegar a la Nunciatura Apostólica, donde pernoctó.

