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Juicio Maradona: una cocinera clave declaró «no me acuerdo» y fue advertida por el juez

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La frase “no me acuerdo” se convirtió en el eje del testimonio de Romina Milagros Rodríguez, cocinera de Diego Armando Maradona, durante el segundo juicio que busca determinar eventuales responsabilidades penales en el fallecimiento del astro. Su declaración ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°7 de San Isidro, presidido por el juez Alberto Gaig, provocó una fuerte advertencia del magistrado, quien le manifestó: “Parece que está eludiendo la respuesta”.

Rodríguez, quien trabajó para Maradona en diversas propiedades —incluyendo el barrio San Andrés de Tigre donde falleció el 25 de noviembre de 2020—, generó expectativas debido a que no había declarado en el primer juicio, que fue anulado por la participación de la entonces jueza Julieta Makintach en la producción de un documental. Su presencia el día de la muerte del ídolo futbolístico la posicionaba como una testigo clave.

El fiscal general adjunto de San Isidro, Patricio Ferrari, interrogó a Rodríguez sobre sus percepciones el día del deceso. La cocinera respondió con evasivas: “Mucha tristeza, me hace mal acordarme de todo eso”. Luego, al ser consultada si la enfermera Gisela Dahiana Madrid —quien será juzgada en un próximo debate— le tomó los signos vitales a Maradona, la testigo volvió a su latiguillo: “No recuerdo si Madrid le tomó los signos vitales”. Ante la repregunta de Ferrari sobre si el propio Maradona se negó a que le tomaran los signos vitales, la respuesta fue la misma: “No me acuerdo”.

La insistencia de la testigo en no recordar llevó al juez Gaig a intervenir con firmeza. “Es muy importante que usted recuerde y que haga un esfuerzo. Es un juicio por un homicidio”, le dijo el magistrado, dejando en claro la seriedad del contexto judicial y la relevancia de su testimonio. Un detalle que no pasó desapercibido en la sala fue la revelación de Rodríguez de que Maximiliano Pomargo, cuñado de Matías Morla y asistente de Maradona, es el padrino de su hija. Pomargo estuvo en la casa de San Andrés el día de la muerte de Diego y será uno de los próximos testigos. La mención de este vínculo llevó al juez Gaig a señalar: “La veo con algo de temor”, antes de retirarse a deliberar con sus colegas, los jueces Pablo Rolón y Alberto Ortolani.

Al retomar su testimonio, Rodríguez sostuvo que Maradona solía caminar por la casa, pero que la mañana de su muerte no lo escuchó hacerlo. Detalló su rutina como empleada doméstica y cocinera de Maradona desde la externación de la Clínica Olivos el 11 de noviembre de 2020 hasta el día de su fallecimiento. Sobre ese día trágico, relató: “Me desperté como siempre, desayuné, estábamos abajo y después vinieron los médicos, la psicóloga [en realidad, la psiquiatra Agustina Cosachov, una de las acusadas] y el psicólogo [por Carlos Díaz, otro de los imputados] que le tenían que dar los remedios. Diego estaba durmiendo, supuestamente. Ellos entraron a darle la medicación, salieron y dijeron que Diego no se despertaba. Después entró el sobrino [Johnatan Espósito] y no, no se despertaba. Y después entramos todos: yo, el de seguridad, y tratamos de hacerle reanimación con Cosachov”.

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