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Exploración submarina: científicos argentinos volverán a las profundidades del Atlántico Sur

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El equipo de científicos argentinos del CONICET que en 2023 logró captar la atención de millones de espectadores con sus transmisiones en vivo desde el fondo del Atlántico Sur, confirmó su regreso para una nueva expedición. La misión, denominada Talud Continental V, explorará en 2027 los inexplorados cañones submarinos Ameghino y Almirante Brown, frente a la costa de Chubut, una región de la Patagonia prácticamente desconocida desde el punto de vista biológico.

Así lo anunció en exclusiva Daniel Lauretta, director científico de la misión Talud Continental IV y V Conicet-Schmidt Ocean Institute, a LA NACION. Aunque el cronograma tentativo fija la expedición para abril de 2027, Lauretta indicó que podría adelantarse a febrero del mismo año.

Un regreso excepcional y el éxito de la misión anterior

La posibilidad de una nueva campaña en un plazo tan corto es considerada excepcional. El Schmidt Ocean Institute, una de las organizaciones más prestigiosas a nivel mundial en exploración oceánica, distribuye sus recursos entre numerosos proyectos internacionales. Sin embargo, el rotundo éxito científico de la campaña Talud Continental IV, sumado al fenómeno social que despertó en Argentina, llevó a la institución a renovar su apuesta por el mismo equipo. Lauretta destacó que la repercusión de las transmisiones en vivo superó ampliamente las expectativas, con picos de casi 92.000 personas conectadas simultáneamente, frente a los cientos de espectadores que solían reunir transmisiones anteriores.

“Desde el punto de vista científico fue un éxito, obtuvimos todos los datos que queríamos. Pero además ocurrió algo inesperado, y fue que muchísima gente se enganchó a mirar el fondo del mar”, recordó Lauretta.

La expedición anterior, que se concentró en el cañón Mar del Plata, permitió al público observar por primera vez imágenes de corales de aguas frías, anémonas, estrellas de mar, peces de profundidad y otros organismos de las profundidades marinas. Además, los investigadores identificaron más de 40 especies potencialmente nuevas para la ciencia, varias de las cuales ya están en proceso de descripción formal.

Cañones inexplorados y nuevas especies

La nueva misión se enfocará en una zona aún más enigmática. Mientras que Talud Continental IV exploró el cañón Mar del Plata, ahora el objetivo son los sistemas de cañones Ameghino y Almirante Brown. Los científicos planean descender a profundidades de entre 4.500 y 5.000 metros, esperando encontrar ambientes y fauna que nunca antes fueron explorados con este nivel de detalle.

“Vamos a trabajar en otro sistema de cañones submarinos, los cañones Ameghino y Almirante Brown, frente a Patagonia. Lo interesante es que, hasta donde sabemos, nadie realizó estudios biológicos en esas zonas profundas. La próxima vez, espero, vamos a ver fauna que nadie vio. Vamos a poder comparar cuánto se parece a lo que encontramos en el cañón Mar del Plata y cuánto hay de diferente”, explicó Lauretta.

La elección de los cañones submarinos se debe a que son conocidos a nivel mundial como zonas de alta biodiversidad. Sus paredes, valles y cambios abruptos de profundidad concentran una gran variedad de ambientes en un área relativamente pequeña, aumentando las probabilidades de encontrar fauna diversa y nuevas especies. La expectativa es identificar una cantidad similar, o incluso mayor, de especies desconocidas para la ciencia.

Desafíos técnicos y la conexión con el público

Lauretta subrayó la complejidad técnica de trabajar a esas profundidades, que requiere de barcos oceanográficos altamente especializados y tecnología avanzada. Para esta campaña, se volverá a utilizar el ROV SuBastian, con capacidad para descender hasta los 4.500 metros, y se sumarán vehículos autónomos submarinos que pueden alcanzar los 6.000 metros, buscando obtener imágenes de zonas aún más profundas.

Respecto a la extraordinaria repercusión de las transmisiones anteriores, Lauretta atribuyó el fenómeno a varios factores. Destacó el carácter novedoso de la propuesta en Argentina, el interés genuino del público por la naturaleza y la conexión emocional que se generó al ver paisajes y animales “propios” del mar argentino. La gente, según el científico, sintió que estaba participando del descubrimiento, acompañando a los investigadores en tiempo real y compartiendo la experiencia, lo que generó un vínculo muy fuerte entre la sociedad y la exploración científica.

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