Árbitro del VAR en el River-Boca, bajo la lupa por presunto «ñoqui» y criptomonedas
Héctor Paletta, el árbitro a cargo del VAR en el reciente y controversial Superclásico entre River Plate y Boca Juniors, se encuentra en el centro de una doble polémica. El referí de 49 años, quien no alertó al juez principal Darío Herrera sobre un empujón de Lautaro Blanco a Lucas Martínez Quarta que pudo haber sido penal, estaría siendo investigado por su condición de presunto «ñoqui» en la Dirección General de Cultura y Educación bonaerense y por operaciones con criptomonedas.
La situación de Paletta genera un fuerte impacto en el ámbito deportivo y político. Su actuación en el Superclásico, donde la decisión de no intervenir desde la cabina del VAR fue ampliamente cuestionada, se suma ahora a estas acusaciones que lo ponen bajo el escrutinio público y judicial.
Doble investigación: situación laboral y criptomonedas
Según trascendió, el árbitro Héctor Paletta figura como empleado de la Dirección General de Cultura y Educación de la provincia de Buenos Aires. Esta información alimenta las sospechas sobre su posible rol como «ñoqui», un término utilizado para describir a personas que cobran un sueldo del Estado sin cumplir con sus funciones. La presunta irregularidad en su situación laboral se da en el marco de la administración del gobernador Axel Kicillof, lo que agrega una dimensión política a la investigación.
Paralelamente, la Justicia ya estaría investigando a Paletta por su participación en operaciones relacionadas con criptomonedas. Si bien no se han especificado los detalles de estas operaciones, la sola mención de una investigación judicial en este ámbito sugiere posibles irregularidades financieras. La combinación de estas dos líneas de investigación profundiza el escrutinio sobre la figura del árbitro.
La controversia en torno a Paletta se produce en un momento de gran sensibilidad para el arbitraje argentino, que frecuentemente es objeto de críticas por decisiones que afectan el desarrollo de los partidos. La acumulación de acusaciones contra un integrante del equipo arbitral del partido más importante del fútbol local intensifica el debate sobre la transparencia y profesionalismo en el sector.

