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Objeción de conciencia de Patricia Bullrich desautoriza a los hermanos Milei en el Senado

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La senadora nacional Patricia Bullrich comunicó al presidente su decisión de ejercer el derecho a la objeción de conciencia, votando en contra del retiro del pliego de la Dra. María Verónica Michelli como candidata a jueza federal en un Tribunal Oral Federal de La Plata. Esta postura pública expone un quiebre en la relación entre la senadora y el círculo de poder presidencial, particularmente con la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, quien habría impulsado la remoción.

La postulación de Michelli, que contaba con el aval del Ministerio de Justicia y la Presidencia, era considerada un hecho dada su trayectoria profesional y académica. Sin embargo, la decisión de retirar su pliego surgió tras conocerse su vínculo familiar con el periodista Hugo Alconada Mon, conocido por sus investigaciones sobre corrupción, incluyendo el caso $LIBRA, donde los hermanos Milei están bajo sospecha. Esta medida, interpretada como una represalia, se inscribe en una serie de decisiones presidenciales que, según observadores, responden a criterios personales más que institucionales.

Patrones de manejo del poder y despidos

El accionar de los hermanos Milei en este caso no es un hecho aislado. Se recuerda el despido de Sonia Cavallo Runde de la embajada argentina ante la OEA en febrero de 2025, tras críticas de su padre, el exministro Domingo Cavallo, a la política económica. Un año antes, el cordobés Osvaldo Giordano fue forzado a renunciar a la Anses, a pesar de haber destapado un caso de corrupción con pólizas de seguro estatales. La razón fue el voto negativo de su esposa, la diputada Alejandra Torres, a la Ley Ómnibus, en lo que se interpretó como una venganza política.

La paciencia y la tolerancia que tienen los Milei con su jefe de Gabinete, Manuel Adorni, que aún no presentó su Declaración de Bienes, no la tuvieron ni la tienen con otros funcionarios que fueron eyectados solo por razones personales

Un informe del politólogo Pablo Salinas revela que, desde diciembre de 2023, más de 250 altos funcionarios han dejado sus puestos, a razón de uno cada 3,5 días. Muchos de estos alejamientos, aunque no confirmados públicamente, se atribuyen a la intromisión constante de Karina Milei y los primos Menem en diversas áreas. Este patrón se vincula con el escándalo de la Andis, donde audios de Diego Spagnuolo sugieren un sistema organizado de recaudación ilícita que involucraría a la secretaria general de la Presidencia.

La contradicción se agudiza al contrastar esta rigidez con la tolerancia hacia el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien aún no ha presentado su Declaración de Bienes. Sobre Adorni, incluso, pesan denuncias de legisladores como Marcela Pagano, quien lo acusa de ser “el cajero de Karina y Javier Milei”, sugiriendo un rol en un entramado indebido. La lealtad, incluso si es “cómplice”, parece ser un factor determinante en la permanencia de ciertos funcionarios.

Una señal preocupante para la Justicia

El caso de Michelli es particularmente grave porque afecta a una postulante del Poder Judicial, no del Ejecutivo. La señal que se envía a los funcionarios judiciales que construyen su carrera con mérito y transparencia es desalentadora: su destino podría depender de la actividad profesional de un familiar, por encima de sus propias cualidades y experiencia. Esta situación socava la independencia y la meritocracia en la Justicia.

El gobierno, en un intento por desviar la atención, evalúa retirar más pliegos con acuerdo en el Senado, buscando diluir la percepción de un castigo personal. Sin embargo, esta estrategia podría generar un daño aún mayor, anulando designaciones de magistrados probos para disfrazar una decisión basada en el “desquite”.

El desafío de Bullrich y sus implicancias políticas

La objeción de conciencia de Patricia Bullrich es un hecho inusual en la política argentina reciente. Si bien la historia registra desencuentros entre presidentes y vicepresidentes, es excepcional que un presidente de bloque de senadores oficialista desautorice públicamente al presidente. Se recuerda el caso de Miguel Ángel Pichetto, quien, a pesar de diferencias, mantuvo lealtad a los Kirchner, o el de Carlos Maestro con Fernando de la Rúa en 2001, aunque en un contexto de crisis institucional mucho más grave.

Bullrich, al contar con el apoyo de otros senadores aliados y al poner su renuncia a disposición como jefa de bloque, envía un mensaje contundente: su relación con los Milei es de “socios políticos”, no de subordinación. Esta jugada expone la vulnerabilidad política del líder, pero, según analistas, no la de su proyecto. En el gobierno, se acusa a Bullrich de generar un “ruido innecesario” por no haber sido consultada en la designación de jueces. Aunque hubo una foto conciliadora entre Karina y Patricia, quienes conocen a los Milei afirman que no perdonan estas desobediencias, mientras que el entorno de la senadora insiste en su “criterio propio”, definiéndola como “bullrichista” por sobre todo.

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