Política

Reconfiguración partidaria: el giro del PRO hacia Milei y el laberinto de Kicillof en el peronismo

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El mapa político argentino atraviesa una profunda reconfiguración de sus identidades partidarias. El avance de Diego Santilli hacia la jefatura de Gabinete sella de manera definitiva el corrimiento del PRO hacia el núcleo duro de La Libertad Avanza, clausurando la representación de aquel electorado moderado y republicano que sostuvo las victorias de Mauricio Macri en 2015 y de Javier Milei en el balotaje de 2023.

Este corrimiento estratégico deja vacante un espacio de representación clave: una primera mayoría que históricamente promedió el 42% de los votos en elecciones nacionales y que hoy carece de una oferta electoral clara. El fenómeno, que el semiólogo Umberto Eco definiría como una «estructura ausente», abre una disputa silenciosa por capturar el voto de centro. Desde la mirada económica, el analista Juan Battaglia advirtió en declaraciones periodísticas que la aparición de una alternativa de centro es vital para la estabilidad financiera del país:

«Lo mejor que le puede pasar a la Argentina, para que baje el riesgo país, es que se cuele alguien de centro en la elección, porque bajaría el riesgo país automáticamente y con un riesgo país más bajo todo es más fácil»

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La resistencia peronista y la diagonal de Pichetto

El peronismo también enfrenta su propio proceso de despolarización, condicionado por la conducción de Cristina Fernández de Kirchner al frente del Partido Justicialista. Sectores del peronismo federal, representados por figuras como Juan Manuel Olmos, Guillermo Michel y Victoria Tolosa Paz, intentan reconstruir una agenda que asimile el reclamo social de orden fiscal e inflación a la baja, emulando la gestión de Néstor Kirchner entre 2003 y 2007.

En este escenario, el diputado Miguel Ángel Pichetto ensaya una audaz maniobra política. Su estrategia consiste en construir poder desde adentro del peronismo, cuestionando la inhabilitación judicial de la expresidenta en la causa Vialidad. Para Pichetto, esta restricción no solo afecta a la exmandataria, sino que vulnera el derecho de un amplio sector del electorado a expresarse en las urnas, un planteo que busca tender puentes hacia las bases del PJ.

Debate en el Senado: programa antes que nombres

En el plano legislativo, el interbloque de senadores de Unión por la Patria mantuvo un hermético debate sobre las condiciones para preservar la unidad. Coordinados por José Mayans, los legisladores escucharon la exposición del exgobernador chaqueño Jorge Capitanich, quien propuso postergar la discusión de candidaturas y priorizar un diagnóstico programático común que permita superar las contradicciones internas.

Por su parte, el gobernador santiagueño Gerardo Zamora puso el foco en la asfixia fiscal que sufren las provincias debido al recorte de partidas coparticipables aplicado por el Ejecutivo nacional. Zamora advirtió que la gestión de los mandatarios provinciales será evaluada bajo esta escasez de recursos y propuso la utilización de las PASO o las listas colectoras como herramientas clave para contener la fragmentación interna frente al avance del oficialismo.

El «alambrado» de Kicillof en la provincia

La situación del gobernador bonaerense, Axel Kicillof, expone las limitaciones de la proyección nacional desde el principal distrito del país. A pesar de su reelección y su peso electoral, Kicillof se encuentra aislado de los resortes institucionales clave del peronismo: carece de representación propia en el Senado, en el Consejo de la Magistratura y en la liga de gobernadores.

Esta encerrona política reitera una constante histórica para los mandatarios de la provincia de Buenos Aires. El poder acumulado les permite «alambrar» su territorio frente a disputas externas, pero esa misma eficacia los termina aislando, impidiendo su proyección hacia la Presidencia de la Nación, un límite que en el pasado afectó a figuras como Antonio Cafiero, Eduardo Duhalde o Daniel Scioli.

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