Clan Sena: a tres meses de la condena, su vida en prisión y la nueva mujer de Emerenciano
A tres meses de haber sido declarados culpables por el femicidio de Cecilia Strzyzowski y condenados a prisión perpetua, el 10 de febrero pasado, Emerenciano Sena (61), Marcela Acuña (54) y su hijo César Sena (22) permanecen detenidos en Chaco, sosteniendo su inocencia. La Justicia provincial autorizó la revinculación familiar, permitiendo encuentros quincenales y comunicación diaria a través de un «teléfono win» penitenciario, cuyas llamadas quedan registradas.
Mientras Acuña continúa en la Alcaidía de Mujeres del barrio Don Santiago, Emerenciano comparte celda con César y otro dirigente social, Carlos Barraza, en el Pabellón 5 del Complejo Penitenciario I de Resistencia (Villa Barberán). En este contexto, un dato recurrente entre quienes tienen contacto con la familia es el hermetismo de César. Fuentes cercanas al entorno señalan que «está muy cerrado» y evita hablar sobre los hechos del 2 de junio de 2023 en la casa de Santa María de Oro 1400, donde se presume ocurrió el crimen. «Hay cosas que con Emerenciano nos enteramos en las audiencias probatorias del juicio», había expresado Marcela Acuña en noviembre de 2023, situación que, según su entorno, «nada cambió».
La disputa por la prisión domiciliaria y las denuncias de Emerenciano
Tras más de dos años en prisión, Marcela Acuña y Emerenciano Sena insisten con el pedido de prisión domiciliaria, una solicitud rechazada durante el debate oral. El planteo se fundamenta en complicaciones de salud que ambos arrastran desde su ingreso al sistema penitenciario. El ex dirigente social, en particular, aduce sufrir hipertensión, diabetes, cáncer de colon y se recuperó recientemente de COVID-19. «Soy un preso político. Vivo peor que un perro callejero», escribió Emerenciano en una carta dirigida a Infobae, donde también afirmó: «Estoy peleando por mi vida y parte de la pelea es solicitar la domiciliaria. Las condiciones generales de la prisión son un desastre. Si no fuera por la ayuda que recibo desde afuera, ya estaría muerto».
En los últimos días, su defensor presentó un hábeas corpus ante la jueza Dolly Fernández, titular de la Cámara Segunda en lo Criminal de Resistencia. En el escrito, redactado de puño y letra, Emerenciano invocó la Ley 23.098 y denunció «violaciones recurrentes» a sus derechos de acceso a la educación y al trabajo intramuros, contemplados en la Ley 24.660 de Ejecución Penal. «Hace más de dos años que solicito el acceso a tales derechos con invocación precisa de la ley en cada caso, pero no he recibido respuesta de la institución penitenciaria», manifestó. Además, cuestionó la alimentación, señalando que la dieta «sufrió cambios» que habrían afectado la calidad y cantidad de las raciones, agravando sus problemas de salud. Su entorno asegura que Emerenciano quedó anímicamente afectado tras el juicio, ya que «pensó que iba a saber la verdad e iba a salir en libertad. Sostiene que es un preso político y que no hay pruebas en su contra».
Nancy González: la nueva figura en la vida de Emerenciano
En el día a día de Emerenciano Sena, ha emergido una figura clave: Nancy González, ex directora de la Biblioteca Popular N.º 2 del ex barrio Emerenciano y actual empleada de la Biblioteca Pública Central de Resistencia. González estuvo presente en todas las jornadas del juicio, lo visita dos veces por semana y comparte con él un domingo al mes en horario extendido. Además, hablan por teléfono dos veces al día. Nancy le lleva medicación, comida y libros, y gestiona para que Emerenciano pueda estudiar y trabajar dentro del penal. «Ahora le estoy tramitando el título secundario para que empiece una carrera en la Universidad Nacional del Nordeste. La idea es cursar con él para acompañarlo. Tenemos ese proyecto en conjunto», relató a Infobae.
En marzo pasado, el nombre de González también apareció en portales chaqueños por un conflicto vinculado a su salida de la Biblioteca Popular del ex barrio Emerenciano, donde, según su versión, sufrió una «maniobra» para desplazarla y agresiones físicas, lo que la llevó a realizar denuncias penales. Sin embargo, medios locales reportaron que se habría atrincherado en el edificio, impidiendo el ingreso de docentes y provocando la intervención policial y fiscal. Respecto a su vínculo con Emerenciano, González evita definirlo: «No quiero ponerle un rótulo a nuestra relación», dice. Y agrega: «Hoy por hoy soy la única persona que lo acompaña. Soy su sostén. Estoy peleando por su domiciliaria y, si eso pasara, lo traeré a vivir conmigo. Soy una mujer que está soltera y él es hombre muy bueno y cariñoso».
La situación de Marcela Acuña y los recursos judiciales
Por su parte, Marcela Acuña recibe la visita más frecuente de su hermana Patricia Acuña, quien también se ocupa de su sobrino César. Al igual que Emerenciano, Marcela pidió hacer valer su derecho de acceso a la educación intramuros y alegó problemas de salud; días atrás fue trasladada para realizarse una resonancia magnética que no pudo concretarse por cuestiones de obra social.
Marcela está al tanto de la relación de Emerenciano con Nancy González, y según su entorno, «la tomó bien. ¿Sabés por qué? Porque Nancy también le lleva cosas al hijo. Libros, comida… Y a Emerenciano lo cuida. El año pasado le pagó la vacuna contra el dengue». En el plano judicial, Acuña fue la única que cambió su defensa; ahora está representada por Patricia Samantha Di Benedetto y Guido Borelli, mientras que Emerenciano sigue con Ricardo Osuna y César con Gabriela Tomljenovic.
Entre los allegados a Marcela, existe preocupación por la salud mental de César, quien no estaría recibiendo atención psicológica adecuada en el lugar de detención. Durante el juicio, su abogada había solicitado la evaluación de un especialista, recordando que «tomaba medicación y había recibido tratamiento en el área de salud mental del Hospital Perrando. Nunca se hizo un seguimiento ni se cuenta con su historia clínica». Tras la condena, las defensas presentaron un recurso de casación ante el Superior Tribunal de Justicia de Chaco, que se encuentra en trámite. El cuerpo de Cecilia Strzyzowski aún no fue hallado.

