La revelación de Ginés Meléndez: el plan de España para nacionalizar a Lionel Messi y por qué falló
¿Qué habría sido del fútbol local si Lionel Messi hubiese aceptado jugar para la selección de España? La pregunta, que hoy parece un ejercicio de ciencia ficción tras la consagración en Qatar 2022, fue durante años una posibilidad concreta que desveló a los dirigentes de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF). Antes de que la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) registrara el talento del astro rosarino, el cuerpo técnico de las juveniles españolas desplegó un operativo de seducción para intentar convencerlo de vestir la camiseta roja, una historia de insistencia y lealtad que hoy sale a la luz en detalle.
El insistente asedio de la Roja
El principal impulsor de esta silenciosa campaña fue Ginés Meléndez, histórico coordinador y formador de las selecciones juveniles de España. Meléndez, quien moldeó a la generación dorada que luego conquistaría el Mundial de Sudáfrica 2010, conoció el talento de Messi cuando este apenas era un adolescente que descollaba en La Masía. Los reportes le llegaban de primera mano a través de Álex García, uno de los entrenadores del rosarino en las inferiores del Barcelona.
Consciente del diamante en bruto que tenían en tierras catalanas, Meléndez intentó por todos los medios persuadir al futbolista. Utilizó como intermediarios a sus propios compañeros del club que ya integraban la selección española, enviándole constantes mensajes informales. Incluso, durante un torneo juvenil en Albacete al que Messi asistió solo como espectador por restricciones reglamentarias para extranjeros, el propio Meléndez lo abordó en la tribuna:
“Yo le dije: ‘Es que tú tenías que jugar conmigo, tenías que jugar con España y con tus compañeros’”
Sin embargo, la respuesta del joven crack siempre fue la misma. Su deseo inquebrantable era representar a la Argentina, un sentimiento de pertenencia que resistió las tentaciones europeas mucho antes de recibir cualquier llamado desde Buenos Aires.
El pacto Grondona-Villar y la demora argentina
Ante la firme postura de Messi y el temor a que la AFA reaccionara, Meléndez propuso una estrategia más agresiva: convocar al juvenil de manera oficial a la selección española para forzarlo a tomar una definición pública. La iniciativa, no obstante, chocó contra la diplomacia dirigencial de la época. El entonces presidente de la RFEF, Ángel María Villar, vetó la idea de inmediato para preservar su estrecha relación con el histórico mandatario de la AFA, Julio Humberto Grondona.
“Se lo comuniqué al señor Ángel María Villar (…) y me respondió: ‘Eso no se lo hago yo a mi amigo Julio’”
Mientras tanto, Argentina seguía sin registrar la situación. El desencuentro quedó en evidencia durante el Mundial Sub 17 de Finlandia en 2003. Tras vencer a la Albiceleste en semifinales, Meléndez cruzó palabras con el DT argentino Hugo Tocalli y le advirtió sobre el grosero error de no haber citado a la joya del Barcelona, quien todavía no figuraba en los planes de los seleccionados nacionales.
El debut de celeste y blanco
La advertencia finalmente surtió efecto. La AFA aceleró los trámites de urgencia y organizó el recordado partido amistoso del 29 de julio de 2004 en la cancha de Argentinos Juniors. Allí, ante la Sub 20 de Paraguay, Messi ingresó y selló para siempre su compromiso con la camiseta celeste y blanca. Un año después, durante el Mundial Sub 20 de Países Bajos 2005, el propio futbolista confirmaría a la prensa el asedio español que finalmente no pudo torcer su destino.
A la distancia, Meléndez recuerda con asombro la fisonomía futbolística de aquel Messi adolescente, a quien describe como un jugador “de dibujos animados” con una coordinación motora y ojo-pie comparable a la de un robot. Dos décadas después, el destino vuelve a cruzar los caminos de Messi y España, pero con la certeza de que el capitán argentino tomó, desde el primer día, la decisión que su corazón le dictaba.

