Política

Reforma electoral: las encuestas respaldan el fin de las PASO pero la grieta partidaria divide el apoyo

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En medio de las intensas negociaciones que el Gobierno nacional lleva adelante en el Congreso para avanzar con su reforma electoral, la opinión pública comenzó a inclinar la balanza. Diversos estudios privados revelan un marcado respaldo a la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), una de las banderas principales del oficialismo bajo el argumento del ahorro fiscal, aunque la iniciativa no logra escapar de la profunda polarización política del país.

La grieta partidaria define las posturas

El estudio más reciente, elaborado por Synopsis Consultores entre el 7 y el 12 de julio, muestra que un 49,1% de los encuestados está a favor de suspender las primarias el año próximo, contra un 38,7% que rechaza la medida. Según explicó el director de la consultora, Lucas Romero, la postura de los ciudadanos está fuertemente condicionada por su simpatía política.

“La variable que mejor explica la postura de la gente es el sesgo partidario”

De acuerdo con este informe, el 82,5% de los votantes de La Libertad Avanza (LLA) acompaña el proyecto oficial, mientras que el 69,9% de los simpatizantes del peronismo se opone. Esta resistencia también se traslada a la llamada oposición dialoguista, integrada por el Pro y la Unión Cívica Radical (UCR), que defienden las PASO como un mecanismo clave para dirimir sus diferencias internas de cara a los comicios de 2027.

El rechazo al gasto y la fatiga electoral

Por su parte, la consultora Casa Tres, dirigida por Mora Jozami, registró a fines de junio un 44% de aprobación frente a un 39% de rechazo. El apoyo a la derogación escala al 70% entre los votantes de Javier Milei y se consolida principalmente en hombres (49%), residentes del interior del país (46%) y sectores de nivel socioeconómico alto (62%). Jozami atribuyó este fenómeno a una tendencia social orientada a la reducción del gasto estatal.

En una sintonía similar, Julio Burdman, director de Isasi/Burdman Consultores, señaló que el descontento con la cantidad de votaciones anuales es un factor determinante. Su medición de junio arrojó un contundente 65% a favor de eliminar las PASO y solo un 25% en contra. Sin embargo, Burdman advirtió que la politización del debate en las últimas semanas recortó levemente el nivel de consenso que la medida cosechaba previamente.

La fatiga electoral también fue destacada por Federico Aurelio, presidente de Aresco, cuyo relevamiento de marzo mostró que un 49,8% apoya la eliminación por considerarla un «gasto innecesario», frente a un 42,1% que las defiende como una herramienta democrática. Finalmente, un estudio de Management & Fit de mayo situó el aval a la derogación definitiva en un 58,2%, contra un 36,6% de rechazo.

La estrategia oficialista frente al Congreso

Para el Poder Ejecutivo, la derogación de las PASO tiene un doble propósito: el ahorro fiscal y una lectura estratégica que, según estimaciones de la Casa Rosada, facilitaría el camino hacia la reelección de Milei en 2027. Al presentar el proyecto, el Presidente fue tajante al pedir terminar con la obligación de financiar «internas de la casta».

En defensa de la iniciativa, el dirigente Diego Santilli respaldó la postura oficial y apuntó contra el costo del actual sistema electoral:

“No es para la política. Es para la gente. El Presidente piensa: que la gente no vaya a votar seis veces; que no tenga que pagar el Estado entre 250 y 300 millones de dólares por una PASO”

En caso de no reunir las mayorías necesarias en el Congreso para una eliminación definitiva, el oficialismo baraja como alternativa de máxima la suspensión temporal del proceso para las próximas elecciones legislativas, repitiendo la estrategia que ya se intentó instrumentar el año pasado.

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