Corrupción K: ¿Martín Insaurralde podría ser el Lázaro Báez de Máximo Kirchner?
La reciente difusión de imágenes del exjefe de Gabinete bonaerense, Martín Insaurralde, con presuntos dólares apilados en un vestidor, junto a su exesposa Jesica Cirio, reavivó el debate sobre la corrupción ligada al kirchnerismo. El escándalo, que incluye revelaciones sobre viajes en yate y un estilo de vida suntuoso, ha puesto el foco en la figura del exintendente de Lomas de Zamora y en la posibilidad de que sea parte de un entramado de corrupción de mayor envergadura.
Según fuentes cercanas a la investigación y al peronismo, la historia de Insaurralde podría trascender su figura individual. La pregunta que resuena en los pasillos judiciales y políticos es si el dinero malhabido le pertenece solo a él o si es parte de una «caja más grande» con destinatarios principales en lo más alto del poder. Una de las especulaciones más fuertes sugiere que Insaurralde podría ser para Máximo Kirchner lo que Lázaro Báez fue para Néstor y Cristina Kirchner: un eslabón clave en un esquema de lavado de dinero y enriquecimiento ilícito.
El ascenso y la protección política de Insaurralde
La figura de Martín Insaurralde tuvo un ascenso meteórico dentro del kirchnerismo. En 2013, Cristina Kirchner lo calificó como un «modelo de intendente» y un «modelo de vida». Ocho años después, en 2021, tras la derrota electoral legislativa, la entonces vicepresidenta lo designó como jefe de Gabinete de la Provincia de Buenos Aires, en reemplazo de Carlos Bianco, mano derecha del gobernador Axel Kicillof. Esta jugada, que llevó la firma de Cristina, contó con el particular empuje de Máximo Kirchner, quien ya mantenía diferencias con Kicillof y forjaba una alianza política con el lomense.
La profunda vinculación de Insaurralde con la cúpula del kirchnerismo genera interrogantes sobre la posibilidad de que su rol en el presunto esquema de corrupción sea más complejo. La fuente consultada sugiere que Insaurralde habría buscado ser «parte» de un entramado que, según se comenta, podría incluir fondos provenientes del juego. Esta línea de investigación, abierta hace aproximadamente tres años, ha tenido avances y retrocesos en la Justicia.
La sombra de Lázaro Báez y otras causas
La comparación de Insaurralde con Lázaro Báez no es casual. Báez, un exempleado bancario devenido empresario de la construcción, fue condenado por ser el testaferro de los Kirchner en un esquema de lavado de dinero de la obra pública. Este mecanismo, que buscaba revestir de legalidad fondos de origen ilícito, culminó con la detención de la expresidenta y otros funcionarios. La incógnita ahora es dónde puede terminar la causa de Insaurralde si la Justicia decide avanzar con firmeza.
Este caso no es el único que inquieta a exfuncionarios. Mientras que las gestiones de los Kirchner estuvieron marcadas por escándalos en la obra pública, el gobierno de Alberto Fernández también enfrenta investigaciones. El propio expresidente ha sido vinculado a un escándalo con los seguros, y otros exfuncionarios importantes son investigados por permisos de importación y mecanismos para obtener dólares a precio preferencial en épocas de cepo cambiario. Estos hechos refuerzan la percepción de un patrón de corrupción que atraviesa diferentes períodos de la política argentina.

