Sociedad

Grietas en Santa Catalina: obras viales y denuncias de daños estructurales

Compartir:

La Iglesia y Monasterio de Santa Catalina de Siena, uno de los últimos vestigios de la arquitectura colonial porteña y Monumento Histórico Nacional, se encuentra momentáneamente cerrado debido a la aparición de

grietas en su estructura. Las autoridades del templo, fundado en 1745, atribuyen los daños a las obras de peatonalización que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires realiza en la calle Viamonte, mientras que desde la administración porteña afirman que las fisuras son preexistentes.

La situación, calificada como de «riesgo estructural», llevó al padre Gustavo Antico, rector del monasterio, a suspender la celebración de misas dentro del templo y a oficiar al aire libre en el atrio para garantizar la seguridad de los feligreses. Carteles de «Cerrado momentáneamente» y «Riesgo estructural» informan a los vecinos sobre la clausura del edificio, que también afecta al museo.

Grietas «en cuestión de horas» y la postura oficial

El padre Antico relató a LA NACION que, desde el inicio de los trabajos con máquinas y taladro neumático, «en cuestión de horas la iglesia y todo el complejo se llenaron de grietas». Algunas de estas fisuras, según el rector, son «realmente profundas y atraviesan las columnas, que tienen dos metros de espesor», e incluso una de ellas llega hasta la cúpula. Para monitorear la evolución, el sacerdote comenzó a colocar tiras de cinta aisladora azul sobre las paredes para marcar las nuevas rajaduras, que suman al menos unas 20 en las últimas horas.

Desde el Gobierno porteño, a través del Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana, se informó que se realizó una evaluación del estado del edificio y un relevamiento de grietas en septiembre del año pasado y nuevamente el 22 de abril de este año, previo al inicio de las obras en Viamonte al 400. Según esta versión, los estudios «revelaron que las grietas en el edificio estaban presentes antes del inicio de la obra». La Ciudad asegura que se actuó con «precauciones del caso» y que los trabajos se iniciaron sobre la vereda frente al Monasterio para «no afectar directamente el entorno del edificio».

Sin embargo, el padre Antico sostiene que el edificio, al ser muy antiguo y carecer de cimientos, es particularmente vulnerable. «Creemos que, al excavar y al perforar el asfalto con esas maquinarias, puede haberse desplazado el edificio. Aunque hayan sido pocos milímetros, fueron suficientes para que se llenara de grietas. No se tomaron los recaudos para que esto no pase», advirtió el rector.

Reclamos, diálogo y un conflicto preexistente

Ante la aparición de las primeras grietas, el viernes pasado las autoridades del Monasterio reclamaron a la Ciudad la paralización de la obra, lo que se concretó. Este mediodía se realizó una reunión entre representantes eclesiales, vecinos y miembros de la Organización Basta de Demoler con funcionarios del Gobierno porteño. En el encuentro, también estuvieron presentes representantes de la Dirección Nacional de Patrimonio, dada la condición de Monumentos Históricos Nacionales de los edificios.

El rectorado de Santa Catalina emitió un comunicado donde expresa:

«Con dolor constatamos daños estructurales que podrían haberse evitado. En reiteradas ocasiones hemos llamado la atención acerca de los riesgos que pueden generar proyectos y obras en el entorno de estos dos Monumentos Históricos Nacionales»

. El texto, firmado por el padre Antico, denuncia la «insensibilidad y el incumplimiento de las normativas ante una larga historia de reclamos», y reitera la necesidad de declarar el entorno de Santa Catalina como «área de amortiguación» para su preservación.

La controversia se enmarca en un conflicto de larga data que involucra a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, conocidos como mormones, quienes adquirieron un predio a la vuelta del monasterio en 2023 con el objetivo de construir un templo. Recientemente, un fallo de la Cámara de Apelaciones porteña revocó un amparo que había frenado esa obra, al considerar que no se probaba un riesgo para la estructura del templo católico. La agrupación Basta de Demoler ha sido una voz activa en esta disputa.

María del Carmen Usandivaras, activista de Basta de Demoler, afirmó a LA NACION:

«No tiene nada que ver la libertad religiosa ni el derecho de propiedad, los señores que compraron ese terreno no pueden hacer la obra que ellos tienen proyectada, porque los monumentos se van a caer. Lo demuestran lo que pasó estos días. Esto es una muestra de lo que puede pasar»

. La agrupación insiste en la vía judicial para evitar lo que consideran un «daño probable» irreversible.

En los próximos días, un arquitecto estructuralista enviado por el Gobierno porteño evaluará los daños reales en el Monasterio. La obra de renovación de la calle Viamonte permanece pausada, mientras se busca una solución que permita su reinicio.

Compartir: