Complejo sojero: la mejora de precios aportará más de US$ 21.000 millones en exportaciones
La cadena de la soja se consolidará una vez más como el principal motor de divisas de la Argentina. Según el informe de cierre de campaña de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA), el complejo sojero generará exportaciones por US$ 21.192 millones durante el ciclo 2025/26, lo que representa un incremento interanual del 2% gracias a la firmeza de los precios internacionales, aun cuando la producción física se mantuvo prácticamente estable.
Mayor recaudación y valor agregado
El verdadero salto de la campaña se observará en el frente fiscal y macroeconómico. La entidad proyecta que el Estado percibirá una recaudación tributaria de US$ 7.534 millones, una cifra un 28% superior a la del ciclo previo. Este incremento se explica por la valorización de la oleaginosa y de sus principales subproductos procesados en los mercados globales. Asimismo, el Producto Bruto de la cadena sojera alcanzará los US$ 19.106 millones, marcando una expansión del 19% en comparación con la campaña 2024/25.
Rendimientos que compensaron la caída del área
A nivel productivo, la campaña nacional cerró con una cosecha de 50,1 millones de toneladas, apenas un 0,4% (200.000 toneladas) por debajo del ciclo anterior, pero un 19% por encima del promedio de los últimos cinco años. Este volumen se logró a pesar de una sensible reducción en la superficie implantada, que se ubicó en 16,8 millones de hectáreas.
“lo que representa una merma del 8,7% respecto a la campaña 2024/25 y un 1,3% menor en comparación con el promedio de las últimas cinco campañas”
Las mermas en la siembra se sintieron con fuerza en las principales regiones productivas del país, registrándose caídas del 19,4% en el NOA, 12,1% en el NEA, 12,9% en el Núcleo Norte y 12,5% en el Núcleo Sur. Sin embargo, la productividad unitaria salvó el ciclo: el rendimiento promedio nacional alcanzó los 31,3 quintales por hectárea, un 9% superior al promedio del último lustro (sin contar la histórica sequía de la campaña 2022/23).
El factor climático y el perfil agroindustrial
El desarrollo del cultivo estuvo signado por la volatilidad meteorológica. Tras un inicio con humedad óptima, el verano trajo un período de estrés hídrico que amenazó el potencial de la planta. No obstante, la BCBA detalló que la situación mejoró hacia fines de la temporada:
“las precipitaciones de febrero, aunque espacialmente heterogéneas, permitieron recuperar la humedad del perfil del suelo”
Esto permitió consolidar los rindes hacia el cierre de la cosecha, que finalizó formalmente el pasado 7 de julio. En el plano industrial, se proyecta una molienda de 43,5 millones de toneladas de soja, igualando el máximo del ciclo anterior. Por su parte, las exportaciones de poroto sin procesar se estiman en 6,9 millones de toneladas, frente a importaciones temporarias por 6,1 millones, reafirmando que la mayor parte del grano se destinará al procesamiento interno para exportar harinas y aceites.

