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Deuda externa: el Gobierno evalúa volver al mercado internacional tras la fuerte baja del riesgo país

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El desplome del riesgo país, que se aproximó a la barrera de los 400 puntos básicos, abrió una ventana de oportunidad clave para la estrategia financiera del Gobierno nacional. En este escenario de marcada mejora en las condiciones financieras de la Argentina, el equipo económico evalúa concretar el regreso del país a los mercados de crédito internacionales, una vía de financiamiento que permanece cerrada para el soberano desde hace ocho años.

La última vez que la Argentina colocó bonos en el exterior de manera voluntaria fue en 2016. Desde entonces, las sucesivas crisis cambiarias, la reestructuración de la deuda soberana y la persistente inestabilidad macroeconómica mantuvieron al país al margen del financiamiento global. Ahora, la sostenida compresión de los rendimientos de los títulos locales respecto a los del Tesoro norteamericano reaviva la posibilidad de emitir nueva deuda bajo legislación extranjera.

Sin embargo, la decisión de regresar a las plazas globales no depende únicamente de la performance de los activos locales. El equipo de conducción económica mantiene una postura de cautela y aguarda una reducción de las tasas de interés de los bonos estadounidenses. Esta variable internacional es determinante: colocar deuda en este momento, incluso con un riesgo país en mínimos de varios años, implicaría convalidar un costo financiero total elevado si las tasas de la Reserva Federal no consolidan un sendero a la baja.

La estrategia financiera de mediano plazo

El análisis sobre una eventual salida al mercado global se complementa con las metas fiscales y de financiamiento trazadas para los próximos años. En ese sentido, como informó este medio Blindaje electoral: Caputo presenta el plan para cubrir la deuda hasta 2027 y bajar el riesgo país, el Ministerio de Economía trazó un plan de acción diseñado para cubrir los vencimientos de deuda hasta 2027, con el objetivo complementario de seguir erosionando el indicador que elabora el banco JP Morgan y consolidar la estabilidad macroeconómica.

De consolidarse la tendencia bajista en las tasas de interés globales y mantenerse el superávit fiscal interno, la colocación de nuevos bonos soberanos no solo permitiría refinanciar los compromisos venideros en mejores condiciones, sino también dar una señal contundente de normalización financiera ante los inversores extranjeros. Por el momento, el Palacio de Hacienda monitorea diariamente las pantallas de Wall Street a la espera del escenario óptimo para reabrir el grifo del crédito externo.

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