Interna oficialista: cómo Javier Milei y Jorge Macri pasaron de la frialdad electoral a los gestos de distensión
El vínculo político y personal entre el presidente Javier Milei y el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, experimentó un giro rotundo en los últimos meses. Luego de un período de máxima tensión que congeló los canales de comunicación a comienzos de 2025, ambos mandatarios mostraron en público una sintonía renovada que sella la tregua entre la Casa Rosada y la administración de la Ciudad de Buenos Aires.
La relación entre ambos líderes se había quebrado formalmente a principios de año, bajo el fuerte clima de disputa electoral que caracterizó la campaña en territorio porteño. Las diferencias estratégicas y los cruces de posicionamiento público distanciaron al referente de La Libertad Avanza y al alcalde del PRO, abriendo un bache en la alianza tácita que mantenían ambas fuerzas políticas a nivel nacional.
Un acercamiento gestual y político
Sin embargo, el pragmatismo político y las necesidades de gestión bilateral comenzaron a limar las asperezas con el correr de los meses. El proceso de pacificación tuvo su correlato más visible en un reciente encuentro público, donde se pudo observar a Javier Milei compartiendo un momento distendido e incluso jugando de manera amistosa con el hijo de Jorge Macri, una postal impensada meses atrás.
Este cambio de actitud no solo refleja una distensión en el plano personal, sino que también envía una señal clara hacia el interior de sus respectivas coaliciones. En un escenario donde la gobernabilidad y el armado legislativo demandan acuerdos firmes, la recomposición del diálogo entre la Nación y la Ciudad de Buenos Aires marca un nuevo capítulo en la reconfiguración del mapa político oficialista.

