Día Nacional del Bandoneón: la pasión por el juego que llevó a Aníbal Troilo a vender su cupé
Cada 11 de julio, la música ciudadana se viste de gala para celebrar el Día Nacional del Bandoneón. La fecha rinde homenaje al nacimiento de Aníbal «Pichuco» Troilo, uno de los máximos referentes del tango argentino, cuya figura trascendió los escenarios para convertirse en un mito de la identidad porteña.
Troilo no solo fue un virtuoso del fuelle; también se destacó como compositor y director de orquesta, roles desde los cuales revolucionó el género y marcó a fuego la época dorada de la música nacional. Sin embargo, detrás del genio musical que conmovía a las multitudes, existía un hombre apasionado por la bohemia, las madrugadas y los desafíos de azar.
La noche porteña, las cartas y la cupé vendida
La mística de «Pichuco» se alimentaba constantemente de su vida fuera de los escenarios. El músico era un ferviente seguidor de la noche porteña, un territorio donde encontraba inspiración pero también sus mayores debilidades. Entre ellas, su pasión por las cartas y las apuestas ocupaba un lugar central en sus horas de desvelo.
Esta fuerte atracción por el juego llegó a tal extremo que el bandoneonista se vio obligado a vender su cupé para cubrir las pérdidas. El episodio ilustra la intensidad con la que el director de orquesta vivía su cotidianeidad, un costado humano y de contrastes que define a una de las leyendas más grandes de nuestra música popular.

