Épica Scaloneta: Argentina revirtió el 0-2 ante Egipto con tres jugadas clave y sigue en el Mundial
La Selección Argentina de fútbol escribió un nuevo capítulo de su legendaria historia este martes 7 de julio en Atlanta. En un encuentro correspondiente a los octavos de final del Mundial, la Scaloneta se encontraba 0-2 abajo frente a Egipto a falta de apenas un cuarto de hora para el cierre del partido. Lo que parecía un final de ciclo abrupto se transformó en una remontada épica, resuelta con tres jugadas decisivas.
El equipo dirigido por Lionel Scaloni había transitado la mayor parte del encuentro a contramano, generando una atmósfera de posible despedida para el ciclo más virtuoso de la Selección en décadas. Pese a los laureles de 1978 y 1986, la era de la Scaloneta, con Lionel Messi como estandarte, ha sido calificada como inigualable en su continuidad y logros.
La estrategia del jaque mate en 15 minutos
Con el marcador adverso y el tiempo agotándose, la Selección argentina se encontró ante un dilema similar a los problemas de ajedrez que el personaje Frans, de Loma Bola, resolvía en tiempos analógicos: dar jaque mate en pocas jugadas. En este caso, el objetivo era evitar la eliminación en octavos de final ante Egipto, y con otro penal errado por el capitán.
Fue en ese lapso final cuando la Scaloneta, liderada por un Messi que mutó de una mirada perdida a “ojos de cazador”, desplegó sus mejores quince minutos. El astro argentino, que hasta ese momento había tenido uno de sus partidos más opacos, se encendió y, como Beth Harmon en la serie Gambito de Dama, comenzó a ver todas las jugadas posibles.
Las jugadas que cambiaron la historia
La remontada se gestó en lo que el análisis posterior describe como “tres jugadas y media”:
- El primer descuento llegó con un centro preciso de Messi a la cabeza de Cuti Romero, que estableció el 1-2 y reavivó las esperanzas.
- Acto seguido, el propio Messi protagonizó el empate con un furioso zurdazo que se clavó en la red, poniendo el 2-2.
- Finalmente, en la búsqueda de la resolución definitiva, Messi envió la señal para que Julián Álvarez lanzara un pelotazo. Este fue recepcionado por Lautaro Martínez, quien ejecutó “el mejor centro de su carrera” para que Enzo Fernández, con una lectura impecable, cabeceara con los ojos abiertos al gol, sellando el 3-2 y desatando el delirio.
A esta secuencia se suma “media jugada” crucial: el quite providencial de Leandro Paredes en los últimos minutos, quien fue una de las figuras destacadas en Atlanta, lo que permitió asegurar el final feliz y el pase a la siguiente instancia. La Scaloneta, aunque transitó errante gran parte del partido, sacó a relucir su chapa de campeón del mundo en un puñado de movimientos, sumando un capítulo épico a su leyenda.
Ahora, el próximo desafío será Suiza. Más allá de lo que depare el resto del Mundial, la actuación de este martes refuerza la idea de que Lionel Messi es el mejor de la historia y que la Scaloneta, por su vigencia, su juego y su capacidad para resolver problemas complejos en la cancha, ya se posiciona como la mejor Selección de la historia de Argentina.

