Elecciones 2027: el debate por las PASO y el «cambio de reglas a mitad de partido»
En Argentina, la frase “trabajar a reglamento” describe una modalidad de protesta sindical que, paradójicamente, consiste en cumplir las normas a rajatabla para ralentizar la producción. Este concepto, que implica una presunción de obsolescencia o laxitud en las reglas, es una metáfora elocuente de cómo se percibe y manipula la normativa en diversos ámbitos, incluyendo el político-electoral.
La alteración de las reglas de juego no es una particularidad argentina, pero aquí toma una dimensión particular. Mientras en otros países prácticas similares se denominan “huelga de celo” o “brazos caídos”, en nuestro contexto se naturaliza la idea de que la estricta aplicación de una normativa puede equivaler a un boicot. Esta dinámica se traslada al terreno político, donde la modificación de las normas electorales se convierte en una herramienta de especulación, a menudo en detrimento de la calidad institucional.
El dilema de las PASO y los desdoblamientos provinciales
La temporada electoral para 2027 ya comenzó, y con ella, el habitual debate sobre los cambios en las reglas de juego. El presidente Javier Milei busca suspender las PASO (Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias), una medida que ya intentó sin éxito en 2024 y que para las legislativas de 2025 logró solo una suspensión temporaria. La falta de consenso en el Congreso para su eliminación definitiva lo lleva a intentar renovar esa suspensión.
En paralelo, gobernadores como Axel Kicillof en la Provincia de Buenos Aires se enfrentan al dilema de “adelantar o no adelantar” las elecciones bonaerenses, una práctica que ya se despegó de las nacionales por primera vez el año pasado. Expertos advierten que cualquiera de estos cambios modificaría por completo la dinámica de los comicios de 2027, con la presunción de que influirían en los resultados.
La especulación política que implica el retoque constante de las regulaciones electorales es un síntoma claro de baja calidad institucional. Aunque se argumente que las elecciones son recién en 2027 y que en años pares no hay problema en modificar las normas, la realidad es que el gobierno nacional ya sincronizó su política con la reelección de Milei, y los políticos entraron en modo electoral.
En varias provincias, el mapa electoral de 2027 se está configurando ahora mismo. Gobernadores como Osvaldo Jaldo en Tucumán, Gustavo Sáenz en Salta y Carlos Sadir en Jujuy ya han sido habilitados o han manifestado su intención de desdoblar las elecciones provinciales de las nacionales. Esta potestad de adelantar los comicios locales, validada por muchas constituciones provinciales, es producto del federalismo y permite a los mandatarios ajustar las fechas a sus cálculos políticos.
El impacto de la eliminación de las PASO y el retorno de las colectoras
Se supone que sin PASO los partidos estarán obligados a practicar la democracia por cuenta propia para escoger a sus candidatos y que la justicia electoral no convalidará la dedocracia
La eliminación de las PASO, si se concretara, obligaría a los partidos a resolver sus internas por cuenta propia. Esto implicaría actualizar cartas orgánicas, celebrar congresos resolutivos o convenciones que implementen internas abiertas o semiabiertas. Un desafío en un contexto donde la afiliación partidaria y el conocimiento de la estructura de los “espacios” políticos no son prioridades para la mayoría de los ciudadanos.
La última elección presidencial sin PASO fue en 2007, cuando Cristina Kirchner fue elegida por primera vez. En aquella ocasión, hubo 14 postulantes, y ocho de ellos fueron elegidos “a dedo” dentro de sus partidos, incluyendo los cuatro primeros. Las PASO, creadas por el kirchnerismo en 2009, sirvieron en los comicios siguientes para reducir la cantidad de candidatos, pasando de 14 en 2007 a cinco en 2023.
Otro cambio en discusión es la posible reposición de las colectoras, institucionalizadas por decreto por Cristina Kirchner en 2011 y derogadas en 2019 por Mauricio Macri, quien argumentó que generaban confusión en el electorado y afectaban la transparencia. Las colectoras permiten sumar al candidato a presidente los votos de varios candidatos intermedios distintos. Su implementación con la Boleta Única de Papel, que se promocionó como simplificadora, generaría una complejidad adicional, requiriendo su expansión horizontal o incluso el uso de afiches gigantes para la presentación de todas las listas.
Sin disimular el oportunismo, las reglas para 2027 se están rediseñando constantemente. En Argentina, la única regla electoral inamovible parece ser que, antes de cada elección, las reglas siempre deben ser cambiadas.

