Sociedad

Crimen de Alex Rodríguez: detuvieron a «Poroto», uno de los principales sospechosos de balear al adolescente

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Después de más de un año de intensa búsqueda, la policía logró detener a uno de los principales sospechosos del brutal crimen de Alex Daniel Rodríguez Videla, el adolescente de 15 años que murió de un balazo en la cabeza mientras se dirigía a la casa de su novia en el barrio Olivares de la capital mendocina.

El detenido fue identificado por fuentes oficiales como Manuel Washington Heredia, alias “Poroto”, de 35 años. Era intensamente buscado desde el 2 de mayo de 2025, fecha en que ocurrió el homicidio que conmocionó a la provincia.

La captura se concretó este martes por la mañana, luego de que tareas de inteligencia de la División Homicidios permitieran determinar que el sospechoso se ocultaba en una vivienda del barrio 8 de Abril, en el partido de Las Heras. Con esta información, los efectivos realizaron un allanamiento que culminó con su detención.

Por disposición del fiscal de Homicidios Oscar Malla, Heredia fue trasladado primero a Sanidad Policial para los exámenes médicos de rigor y luego al Polo Judicial. Posteriormente, quedó alojado en la Subcomisaría Iriarte, imputado por el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego. Con este procedimiento, la investigación suma un segundo detenido de relevancia, ya que Martín Fernando Heredia, hermano del ahora arrestado y conocido como “Lochi”, ya se encontraba imputado y detenido por su presunta participación en el ataque.

Un crimen que desató una escalada de violencia

La madrugada del 2 de mayo de 2025 marcó un antes y un después en el barrio Olivares. Alex Daniel Rodríguez Videla, que vivía en el barrio San Martín, había ido a visitar a su novia cuando quedó en medio de un ataque armado en el pasillo 8 del barrio Olivares, frente a una cancha de fútbol.

La secuencia fatal se inició con varios llamados al 911 que alertaban sobre un intenso tiroteo en la zona y la presencia de un adolescente con un disparo en la cabeza. Los primeros policías en llegar al lugar encontraron al joven gravemente herido y decidieron trasladarlo de urgencia en un móvil policial al Hospital Lagomaggiore. Sin embargo, al arribar al centro asistencial, los médicos constataron su fallecimiento debido a una herida de arma de fuego con orificio de entrada en la región frontal izquierda.

Mientras tanto, efectivos de Homicidios preservaron la escena del crimen y realizaron un rastrillaje en busca de armas y otras evidencias, aunque los primeros procedimientos no arrojaron resultados positivos.

El giro de la investigación y la identificación de los sospechosos

En las primeras horas posteriores al crimen, una de las hipótesis que se barajaba era que Alex había sido víctima de una confusión y que el verdadero objetivo del ataque era otro joven del barrio. No obstante, con el avance de la investigación, esta línea perdió fuerza.

Las declaraciones de testigos, el análisis de distintas evidencias y otras medidas probatorias llevaron a los investigadores a reconstruir un escenario diferente: el homicidio habría estado vinculado con un conflicto previo entre grupos del barrio enfrentados. Según la acusación, varios hombres participaron del ataque efectuando disparos con distintas armas de fuego, y uno de esos proyectiles impactó en la cabeza del adolescente, causándole la muerte.

Desde los primeros días de la investigación, vecinos señalaron a Manuel Washington Heredia como uno de los presuntos integrantes del grupo atacante. Incluso, algunos testigos lo identificaron como quien habría efectuado el disparo mortal. Pese a ello, logró permanecer prófugo durante más de un año hasta su localización en Las Heras.

En una etapa inicial de la investigación también había sido detenido otro sospechoso, conocido como “El Gordo”, aunque posteriormente fue desvinculado de la causa al no reunirse elementos suficientes para sostener la imputación en su contra.

El asesinato de Alex desencadenó una escalada de violencia entre allegados a la víctima y personas vinculadas a los sospechosos. Durante las semanas siguientes se registraron nuevos tiroteos, amenazas armadas, ataques con piedras y distintos enfrentamientos en los barrios Olivares y San Martín, situación que obligó a reforzar la presencia policial para prevenir represalias y garantizar la seguridad en la zona.

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