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Selección Argentina: Scaloni ante el desafío de reinventar el equipo tras un «prematuro desgaste»

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Es la hora de Lionel Scaloni. La Selección Argentina, campeona del mundo, exhibe un «prematuro desgaste» que enciende las alarmas en plena competencia. La merma física, producto de una temporada larga y el temprano trajín mundialista, sumado a características de jugadores que parecen más lentos en un contexto de alta velocidad, dejó al equipo sin una marcha extra. La estrategia de trámites pausados, que apuntaba a generar pocos sobresaltos, no rindió frutos ante una «admirable Cabo Verde», dejando la sensación de un partido que se hizo «muy largo al campeón del mundo».

Ni los tres goles convertidos ni las decisiones desde el banco fueron suficientes para disipar las dudas que ahora se ciernen sobre el funcionamiento del equipo. Si bien la edad de Lionel Messi generaba incertidumbre hasta hace un mes, hoy es uno de los pocos futbolistas que no preocupa. El capitán demostró su dominio conceptual del juego, adaptándose a las circunstancias: primero explotando los espacios detrás de los defensores, donde convirtió su séptimo gol en cuatro partidos, y luego volcándose a la derecha para generar mano a mano. Sin embargo, el problema de la selección, claramente, pasa por otro lado.

La dependencia de Messi y la falta de alternativas ofensivas

Las jugadas bien armadas o finalizadas por otro jugador que no fuera Messi fueron casi inexistentes. Solo aparecen en el recuento aquellas donde el «10» es un socio clave: la lectura de Nico González en el segundo gol a Argelia, el pase «invisible» de Almada en el gol a Jordania, la asistencia de Lisandro Martínez o el pivoteo de Lautaro Martínez para el derechazo de Leo. En los resúmenes de los partidos, brillan por su ausencia registros de Enzo Fernández, Rodrigo De Paul o Alexis Mac Allister, quienes juegan retrasados. Tampoco hay finalizaciones claras de Lautaro ni de Julián Álvarez, cuyos esfuerzos en la presión para recuperar la pelota resultan estériles, ya que Argentina no logra robar balones en esa instancia.

El comienzo del segundo tiempo contra Cabo Verde mostró a una Argentina «extrañamente vulnerable». El resultado parcial no era suficiente, y se requería un cambio que explotara los espacios que comenzaban a aparecer. Sin embargo, Nicolás González ingresó después del empate parcial, y Lautaro Martínez fue reemplazado justo después de su mejor acción en el partido, al igual que Rodrigo De Paul. En los once minutos que duró el 2-1, Cabo Verde explotó la zona de Nahuel Molina, lo que debería haber sido advertido por el cuerpo técnico, que preparó a Gonzalo Montiel, pero este ingresó recién después del 2-2. El equipo, que se caracteriza por su buen manejo de la pelota, la perdía enseguida. Faltaba energía y la posibilidad de un cambio más.

Bajos rendimientos y la incógnita del «9»

La gestión del equipo no ha sido sencilla, con jugadores que sufrieron la cantidad de minutos, la temperatura y la humedad. Hubo jugadas que terminaron con varios futbolistas argentinos «desparramados», y al final, «no parecían tener fuerzas ni para saltar en el festejo». Un partido con semejantes alteraciones del ánimo puede condicionar incluso a un técnico enfocado como Scaloni, quien hoy tiene la experiencia mundialista que le faltaba hace ocho años.

La «tendencia debe cortarse antes de que sea tarde». El equipo manejaba los tiempos para evitar contraataques, jugaba lento y se agrupaba desde el pase, pero «se excedió». La falta de intensidad, tanto para atacar como para marcar, puede ser letal. Frente a Cabo Verde, se registraron «varios rendimientos bajos entre los titulares: Molina, De Paul, Mc Allister, Enzo Fernández, Almada, Lautaro Martínez«. Será tarea del entrenador discernir si estas producciones se debieron a un momento o a un estado general, y decidir si los cambios deben ser de nombres o de la fórmula con los que vienen jugando. La necesidad imperiosa es «refrescar» al equipo.

Tal vez la complicación más importante y difícil sea la elección del centrodelantero. Tanto Lautaro Martínez como Julián Álvarez se sacrifican, pero terminan «corriendo en círculos». Suena temerario, pero «no habría que descartar que en algún momento Messi quede de 9», aunque sería un desperdicio tener a los dos delanteros en el banco. El Mundial comenzó con buenas decisiones de Scaloni, como la convocatoria de Facundo Medina, su titularidad y la confianza en Lisandro Martínez, considerado el mejor jugador argentino del torneo después de Messi. Para ser campeón, o «incluso simplemente para seguir adelante, Argentina tendrá que mejorar». La ilusión descansa en manos de quien tantas veces sorprendió, esperando que «meta mano a tiempo».

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