Gastronomía porteña: la cena «europea» gana terreno y desafía el clásico horario argentino
Buenos Aires, conocida por su vibrante vida nocturna y sus cenas tardías, comienza a experimentar un cambio en sus hábitos gastronómicos. Cada vez más restaurantes, desde los distinguidos con estrellas Michelin hasta propuestas de comfort food, incorporan turnos tempranos, abriendo sus puertas a partir de las 18 o 19 horas. Esta tendencia, que evoca el estilo europeo, responde principalmente a la demanda del turismo internacional, pero también encuentra eco en un creciente público local que busca experiencias más relajadas y organizadas.
La adaptación de los horarios no es un reemplazo del esquema clásico, sino una ampliación de la oferta que permite a los establecimientos optimizar el servicio y captar nuevos perfiles de clientes. Chefs y propietarios coinciden en que, aunque la cena tardía sigue siendo parte de la identidad porteña, nuevos hábitos y dinámicas laborales están configurando un paisaje culinario más diverso.
Alta cocina y experiencias extendidas: el caso de Aramburu y Trescha
Uno de los pioneros en esta modalidad es Aramburu, el restaurante de Recoleta distinguido con dos estrellas Michelin. Su chef y propietario, Gonzalo Aramburu, explica que la decisión de ofrecer un primer servicio a las 18 surgió de la demanda, especialmente de comensales extranjeros. “Para ellos, un horario como las 18 es completamente natural”, afirma. Además, notaron que clientes argentinos valoran la posibilidad de disfrutar una experiencia de menú degustación de 18 pasos de manera «larga y tranquila, sin terminar tan tarde».
Aramburu describe al comensal tempranero como “una persona puntual, atenta y muy dispuesta a entregarse a la experiencia”, que llega más descansada y con ganas de vivir la cena de manera completa. Aunque el horario nocturno sigue siendo el fuerte, el primer turno registra una ocupación “muy interesante”, lo que sugiere un cambio gradual en los hábitos porteños.
En la misma línea, Trescha, el restaurante de Villa Crespo del chef Tomás Treschanski, también ganador de una estrella Michelin, lanzó recientemente su Short Experience. Este menú degustación de nueve pasos está disponible de miércoles a viernes a las 18.30, ofreciendo una opción más breve y accesible sin perder la esencia y creatividad del lugar. La experiencia completa, la Chef’s Counter Experience de 16 pasos, se mantiene para las 21.15.
Propuestas casuales y el «after office» gastronómico
La tendencia no se limita al fine dining. En Núñez, Ness abrió hace menos de dos años y ya se consolidó con su cocina a leña. Sus propietarios decidieron abrir el bar desde las 18 con un menú breve, y el restaurante con reserva a partir de las 19. Esteban Cigliutti, uno de los dueños, señala que la idea surgió de la propia necesidad: “Buscábamos lugares para tomar una copa de vino o un trago, cerrar el día o continuar una charla después del horario laboral y nos dábamos cuenta de que son pocos los lugares que abren temprano para eso”.
En este horario after office, Ness ofrece platos más sencillos como pesca del día, pollo con coriandro y maní, o sándwich de huevo y kimchi. Cigliutti observa que los horarios se corrieron, y aunque el pico sigue siendo alrededor de las 21, cada vez más gente elige venir temprano. El público es variado: turistas, gente que sale de trabajar y busca un trago, o quienes quieren continuar una conversación en un ambiente más relajado.
Por su parte, Trade Sky Bar en San Nicolás, un clásico de la ciudad en el histórico edificio Comega, abre sus puertas a las 18 con una propuesta de tapas, mariscos y coctelería de autor. Su fuerte perfil turístico lo posiciona naturalmente en esta franja horaria, ofreciendo una vista panorámica privilegiada desde el Obelisco hasta el Río de la Plata.
Condarco: «Más al estilo europeo» y la influencia económica
En Chacarita, Condarco también se sumó a la ola, abriendo a partir de las 18 con vermú, vinos y tapas. El chef y socio Pablo Fridman explica que la idea es ofrecer opciones “más al estilo europeo” para quienes salen de trabajar y quieren picar algo. Su menú incluye clásicos porteños como tortilla de papas y milanesa, junto a propuestas de mar y de estación.
Fridman es más cauto sobre la consolidación de la «cena temprana» como tendencia dominante, aunque reconoce que el turno de las 19, con reserva, está funcionando bien, especialmente con un público más adulto y en invierno. Además, atribuye parte de la decisión de abrir más temprano a una cuestión económica:
“Que abramos más temprano me parece que tiene que ver con la coyuntura. Ya tenemos todos los gastos fijos cubiertos y nos sale lo mismo abrir a las 18 o a las 20 horas. Como todo está tan complejo para el país en general y para la gastronomía en particular, decidimos abrir antes y tratar de amortizar. Por eso también hay tantos restaurantes que empezaron a abrir al mediodía”.
Este panorama sugiere que, si bien la esencia de la cena porteña perdura, la flexibilidad y la adaptación a nuevas demandas, tanto de turistas como de locales, están reconfigurando los horarios y las experiencias gastronómicas en la ciudad.

