Sociedad

Incendios en Epuyén: seis meses después, vecinos transforman la tragedia en prevención y restauración

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SAN CARLOS DE BARILOCHE.- Seis meses han transcurrido desde que la Comarca Andina se convirtió en el epicentro de uno de los incendios forestales más destructivos de la última década en la Patagonia. El 5 de enero, un foco en Puerto Patriada desató una catástrofe que avanzó por las márgenes del lago Epuyén, consumió el Cerro Pirque y arrasó poblaciones rurales, dejando a su paso cerca de 40 casas destruidas y más de 30.000 hectáreas calcinadas. La emergencia, que tardó un mes y medio en ser controlada y casi tres en ser extinguida por la Secretaría de Bosques chubutense, puso a prueba la resiliencia de la comunidad.

Frente a la magnitud del desastre, los vecinos de Epuyén y localidades aledañas demostraron una notable capacidad de organización. Decenas de brigadas autoconvocadas trabajaron incansablemente durante más de un mes, cargando agua y salvando lo posible. Esta actitud proactiva se ha mantenido en el tiempo, dando origen a diversos proyectos enfocados en la prevención y la restauración ambiental.

Redes comunitarias para la prevención y la restauración

Marcelina Villegas, gestora cultural y apicultora, junto a la arquitecta Regina Uribe, lideran una iniciativa clave a través de su consultora Entornos Posibles y la Asociación Antu Quillén. Han ideado el Plan de Intervención Regenerativa, que busca formar equipos permanentes de restauración ambiental y prevención de incendios. Cada quince días, voluntarios coordinados por técnicos y profesionales recorren zonas de interfase en Epuyén para trasplantar especies nativas y erradicar pinos, una especie exótica invasora que aumenta el riesgo de nuevos focos.

“De forma participativa, nos preparamos para el próximo verano. Logramos mapear todos los pinares públicos y privados de Epuyén, identificar a sus propietarios y localizar las áreas de bosque nativo que aún deben protegerse. También definimos posibles ubicaciones para torres de detección de humo y reservorios de agua. Elaboramos un esquema integral de prevención y, desde mayo, realizamos jornadas de intervención cada 15 días. Llegamos a tener más de 120 inscriptos; son voluntarios que participan bajo la coordinación de especialistas”, cuenta Marcelina Villegas.

El trabajo se concentra en áreas prioritarias como el Parque Municipal Puerto Bonito y la Reserva Intangible Cerro Pirque. En esta última, vecinos autoconvocados colaboran con el Centro Biguá en el proyecto Conexión Simbionte, una investigación e intervención biocultural que busca una recuperación ambiental respetuosa. La bióloga Aldana Matellini, referente de la iniciativa, destaca el impacto emocional positivo de observar la regeneración natural. Además, muchos vecinos se han capacitado como Restauradores Forestales a través de cursos dictados por la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT).

Reconstrucción y nuevas iniciativas

Otra organización fundamental surgida tras el incendio de este verano es Reconstruyendo Epuyén. Estefanía Lentini, ingeniera ambiental que colaboró en el relevamiento, explica que, si bien el Estado entregó materiales a las familias afectadas, la mano de obra fue cubierta por la solidaridad vecinal. Actualmente, unas 40 personas integran la organización, que ha colaborado en la limpieza, construcción de galpones y leñeros, y la reconstrucción de viviendas para 18 familias afectadas por el incendio de 2025 y otras 19 damnificadas por el fuego de este verano.

Asimismo, Fénix Patagonia es una iniciativa encabezada por Gogo Castro Cisneros y Alejandra Malosetti, fundadores de la Fundación Península Raulí. Su predio en arroyo Las Minas fue arrasado por las llamas, y a partir de esta experiencia crearon la Estación Experimental Epuyén. Allí, un equipo interdisciplinario realiza diagnósticos y busca desarrollar metodologías de restauración ecológica replicables en otros territorios degradados de la región, esperando concluir el anteproyecto en las próximas semanas.

El rol del Estado y la experiencia comunitaria

Silvio Antequera, responsable de Prevención de Incendios Forestales del Servicio Provincial de Manejo del Fuego (SPMF), explicó a LA NACION que la Secretaría de Bosques de Chubut impulsa un Plan Integral de Prevención, Mitigación y Restauración. Este plan se basa en la reducción del riesgo mediante capacitaciones, la intervención territorial con manejo de combustibles y restauración, y el fortalecimiento institucional. Entre las iniciativas, mencionó el Proyecto de Pago por Resultados de REDD+ y el trabajo con el vivero forestal Lemu para producir especies nativas. El gobierno provincial también entregó recientemente 10 viviendas y prevé construir 60 más.

Rocío Mío, quien junto a su compañero Mariano fundó Bosque Gracias, vivió en carne propia la tragedia al perder cinco casas en su chacra. A pesar de un nuevo incendio la semana pasada que volvió a dejar a su familia sin nada, Rocío resalta la fortaleza de la red comunitaria. “Año a año se fueron acumulando experiencias y, en esta última emergencia, todos esos eslabones parecen haberse unido para formar una red comunitaria más fuerte. Los voluntarios que reconstruyen viviendas hoy también participan de talleres de restauración forestal y saben usar motosierras para retirar pinos. Lo cierto es que perder tu casa plantea algo vital. Todos tus hábitos de alguna forma tienen que estar reconstruidos después de eso: ¿quién vas a ser después?”, reflexiona.

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