Fenómeno El Niño: proyectan un «gran año» para el agro argentino pese a la incertidumbre en su medición
A pesar de la incertidumbre que rodea la medición de la intensidad del fenómeno El Niño, Argentina se encamina hacia un escenario muy favorable para la producción agrícola. Así lo proyecta un informe de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que anticipa un Niño fuerte, e incluso con posibilidades de ser muy fuerte, justo durante los meses críticos para la definición de los rindes de maíz y soja.
La principal duda no reside en la ocurrencia del fenómeno, sino en la forma de medir su intensidad. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) modificó este año los índices para seguir el calentamiento superficial del Pacífico. Hasta ahora se utilizaba el ONI, pero desde febrero comenzó a reemplazarse por el RONI, un indicador que amplía la zona de medición e incorpora otros factores vinculados al cambio climático.
Este cambio, según los especialistas, dificultó la comparación de los valores actuales con los registros históricos. “De alguna forma rompieron el metro. Y como no tenemos nuevos umbrales o una forma de compararlos con la estadística previa que hemos estado siguiendo, no tenemos referencias cuantitativas que tengan sentido”, explicó el consultor Alfredo Elorriaga, citado por la entidad.
“De alguna forma rompieron el metro. Y como no tenemos nuevos umbrales o una forma de compararlos con la estadística previa que hemos estado siguiendo, no tenemos referencias cuantitativas que tengan sentido”
Elorriaga señaló que esta situación también alimentó la confusión en torno del fenómeno. En ese contexto, advirtió que no puede asegurarse que los valores de 3,5 o 4 que se publican en algunos modelos se traduzcan en un impacto superior al de otros Niños muy fuertes registrados en las últimas décadas, como los de 1992, 1998 o 2016.
Escenario ideal para la producción agrícola
Más allá de esta dificultad técnica, el informe de la BCR sostiene que el escenario para Argentina es alentador. De acuerdo con la entidad, el mayor calentamiento se daría entre diciembre y enero, justo cuando se define la campaña de maíz temprano y parte de la soja de primera. Además, los suelos de la región pampeana comenzaron el invierno con muy buenas reservas de agua.
“Si a esto se le suma un Niño que al menos será fuerte, para Argentina se forma un escenario ideal para la producción agrícola”, indicó Elorriaga, quien agregó: “Debería ser un gran año para el agro, el mejor de esta década”.
El informe remarca que, para el verano, las condiciones proyectadas son las mejores desde 2020, después de varios años marcados por la falta de agua y por el impacto de eventos Niña. Para el productor, esto abre una expectativa distinta de cara a la próxima siembra, especialmente en una campaña en la que la disponibilidad de humedad será clave para definir planteos y rindes.
Advertencia sobre la logística
Sin embargo, el escenario también presenta una advertencia. Si bien las lluvias podrían favorecer el desarrollo de los cultivos durante el verano, precipitaciones muy superiores a las normales podrían generar problemas durante la cosecha y en la logística del sector.
“No vamos a negar que pueden producirse eventos disruptivos similares a abril de 2016”, señaló Elorriaga. Y concluyó: “No cabe duda de que este año apuntamos a un volumen de cosecha incluso superador al de esta última campaña. En mi opinión, precipitaciones muy superiores a las normales podrían afectar en particular a la logística del sector, y eso debería poder anticiparse para evitar posibles problemas”.

