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Esteban Quispe: el joven boliviano que construye robots con chatarra electrónica y sueña con la IA

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A sus 17 años, Esteban Quispe, un joven de la localidad de Patacamaya, en la sierra boliviana, ha captado la atención por su extraordinaria habilidad para convertir chatarra electrónica en robots completamente funcionales. Sin acceso a estudios técnicos especializados, este adolescente utiliza piezas descartadas de celulares, electrodomésticos, juguetes y computadoras que encuentra en basureros para dar vida a sus creaciones.

Desde una pequeña habitación acondicionada como taller en la casa de su familia, Quispe trabaja con cables, láminas de metal, lámparas, placas de circuitos, motores y una variedad de componentes reciclados. Su proyecto más reconocido es una réplica del robot Wall-E, el personaje de Pixar conocido por su misión de limpiar un planeta cubierto de basura, una elección que subraya su propia preocupación por el medio ambiente. Además de Wall-E, también ha diseñado un carrito con una secuencia de luces y un cubo LED capaz de mostrar imágenes en 3D.

Ingenio frente a la escasez de recursos

La historia de Esteban Quispe no es solo un relato de talento individual, sino que también pone de manifiesto una problemática global: el creciente volumen de residuos electrónicos. Estos desechos, aunque contienen metales, plásticos y componentes reutilizables, también albergan sustancias peligrosas si no se manipulan correctamente. En el caso de Patacamaya, la falta de acceso a repuestos y una infraestructura técnica limitada impulsaron a Quispe a buscar materiales en el basurero, no por aventura, sino por necesidad para experimentar con electrónica, mecánica y programación.

El origen de su talento se remonta a los 10 años, cuando sus padres, en una entrevista con el diario La Razón de Bolivia, relataron cómo Esteban logró instalar focos con un interruptor en un auto de madera. En sexto grado de secundaria, ya había construido una miniatura de Kitt, el icónico vehículo de la serie “El auto fantástico”, que funcionaba con un sensor capaz de avanzar con la luz y detenerse en la oscuridad.

Sueños de inteligencia artificial y un futuro sustentable

Pese a las limitaciones económicas de su familia, sus padres, orgullosos de su hijo, hicieron el esfuerzo de comprarle una laptop. Esteban, sin instrucción especializada en sistemas informáticos, consiguió adaptar el ordenador para que respondiera a comandos de voz, demostrando una vez más su capacidad autodidacta.

“Quiero que mis robots tengan algo especial en donde protejan el medio ambiente. No utilizar pilas. La luz tendría que dar energía”, declaró para AJ+ en Español.

El joven inventor tiene grandes aspiraciones. Su mirada está puesta en el futuro y en la posibilidad de expandir sus conocimientos más allá de las fronteras de Bolivia. “Mi idea es salir al exterior y aprender de otros países, donde la construcción de robots es más avanzada. Quiero conocer metodologías para hacer robots con inteligencia artificial y aplicar esas ideas aquí, en mi país”, compartió, mostrando su deseo de traer innovación y soluciones sostenibles a su comunidad y a la región.

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