Palacio Lawson: la fachada histórica de Alvear se salva de la demolición y suma a Carlos Ott
La histórica fachada del Palacio Lawson, ubicado en avenida Alvear 1628, no será demolida. Tras una serie de reuniones entre el Gobierno de la Ciudad, vecinos y la empresa a cargo del desarrollo inmobiliario, se alcanzó un acuerdo para preservar y revalorizar el emblemático frente del edificio, que será parte de un nuevo proyecto residencial de vanguardia.
Para liderar el diseño de esta transformación, fue convocado el arquitecto Carlos Ott, reconocido internacionalmente por su capacidad para integrar la vanguardia arquitectónica con la protección patrimonial. Su incorporación busca crear una obra que dialogue entre la estructura existente y una pieza contemporánea.
Consenso y protección en un entorno histórico
La decisión de preservar la fachada fue celebrada por vecinos y organizaciones como parte de la conservación patrimonial de la avenida Alvear, un sector de la Ciudad que alberga numerosos edificios icónicos. Si bien el Palacio Lawson no figura en el catálogo de protección individual para reformas edilicias, sí se encuentra dentro del Área de Protección Histórica APH 30, que abarca la avenida Alvear y su entorno.
Desde la Secretaría de Desarrollo Urbano de la Ciudad, se impulsó un trabajo colaborativo para que este emprendimiento privado no solo fuera una renovación, sino una oportunidad para mantener la identidad arquitectónica de la zona. Esta iniciativa, que involucró a distintas áreas del Gobierno porteño, la desarrolladora Pride Developers, vecinos y organizaciones como Buenos Aires Fashion & Arts (BAFA), culminó en un nuevo proyecto anclado en la conservación y puesta en valor.
Así será el nuevo desarrollo residencial
El proyecto prevé recuperar la fachada actual del inmueble y restituir parte de su composición original. El diseño encabezado por Carlos Ott buscará mantener el frente de estilo clásico, mientras que el desarrollo contemporáneo se emplazará hacia el interior del terreno, fusionando lo histórico con lo moderno.
“Desde el primer momento entendimos que este proyecto representaba una oportunidad para demostrar que el desarrollo urbano y la preservación del patrimonio no son objetivos contrapuestos”, afirmó Agustina Olivero, secretaria de Desarrollo Urbano de la Ciudad. Y agregó:
“La conservación de esta fachada permite mantener la continuidad urbana de la cuadra y el carácter histórico del entorno. Creemos que este es un ejemplo de cómo el diálogo entre el sector público y privado puede dar lugar a proyectos que integren innovación y urbanismo sostenible”.
Carlos Ott, el arquitecto de la Ópera de la Bastilla
Nacido en Uruguay, el arquitecto Carlos Ott posee más de 50 años de trayectoria en el diseño de proyectos de arquitectura y planificación urbana. Su obra incluye desarrollos residenciales, comerciales, hoteles, aeropuertos, teatros de ópera y salas de conciertos en diversas partes del mundo.
Reconocido internacionalmente, Ott inició su práctica independiente en 1983 tras ganar el concurso internacional para el diseño de la Ópera de la Bastilla de París. En 1988 fundó Carlos Ott Architects en Toronto, expandiendo luego su actividad a Europa, Medio Oriente, Asia y América. Actualmente, desde su oficina principal en Uruguay, lidera proyectos en países como Canadá, Emiratos Árabes Unidos, China, Francia, Estados Unidos, Argentina, Alemania y Brasil.
Entre sus obras más destacadas figuran el Waldorf Astoria Residences Miami en Estados Unidos, la Torre Antel en Montevideo (Uruguay) y el Hangzhou Grand Theatre en China.
La historia del Palacio Lawson
El edificio sobre el que trabajará Ott data de 1916 y fue proyectado por el arquitecto francés Enrique Max Laspé, una figura clave del academicismo que marcó el desarrollo de la avenida Alvear a principios del siglo XX. Recientemente, el inmueble albergó la tienda de ropa y accesorios de la marca italiana Ermenegildo Zegna en Argentina.
La incorporación de Ott al proyecto subraya una estrategia del Gobierno porteño que busca integrar la preservación de elementos históricos con nuevos desarrollos arquitectónicos. Este enfoque tiene precedentes en experiencias internacionales, como la Hearst Tower de Nueva York, diseñada por Norman Foster e inaugurada en 2006, donde se conservó parte de una estructura preexistente y se integró una torre de diseño contemporáneo.

