Jura de Santilli: el «¡Vamos!» a Devitt, el «Ni lo miré» de Maiorana y el «sin fueros» de Adorni
La ceremonia de asunción de Diego Santilli como nuevo jefe de Gabinete estuvo marcada por el entusiasmo y el consenso, reflejado en los aplausos y arengas que recibió el funcionario al ser nombrado. Parado junto al presidente Javier Milei y frente al estrado, Santilli sonrió, mientras el saliente Manuel Adorni también esbozó una sonrisa, a pesar de su salida en medio de un escándalo público y judicial. Los tres ingresaron juntos al Salón Blanco.
El jolgorio del público ante la presentación de Santilli fue interpretado como un signo del consenso con el que llega al cargo, superando internas oficialistas, y del entusiasmo que, por primera vez, el Gobierno siente de manera sólida respecto de una nueva etapa tras casi cuatro meses de turbulencias vinculadas a los problemas con Adorni.
El auditorio reunió a todo el Gabinete y a las distintas terminales de la gestión. La secretaria general, Karina Milei, llegó al Salón Blanco junto al ministro de Economía, Luis Caputo, saludando a los ministros. El asesor Santiago Caputo, en tanto, arribó con sus equipos. También estuvieron los primos Menem y dirigentes de su confianza.
El respaldo de los gobernadores y la emoción de Adorni
Un hecho destacado de la jornada fue la presencia de trece gobernadores aliados que llegaron a Balcarce 50. Antes del evento, vieron al exministro del Interior, con quien negociaron durante este tiempo, ascender en el esquema de poder. Entre ellos se encontraban Raúl Jalil (Catamarca), Leandro Zdero (Chaco), Juan Pablo Valdés (Corrientes), Carlos Sadir (Jujuy), Alfredo Cornejo (Mendoza), Rolando Figueroa (Neuquén), Alberto Weretilneck (Río Negro), Marcelo Orrego (San Juan), Claudio Vidal (Santa Cruz), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Martín Llaryora (Córdoba), y el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri.
A los mandatarios provinciales se les destinó un lugar especial, frente a la plana mayor del Gobierno, desde donde aplaudieron a Adorni en el momento del traspaso.
El ahora exjefe de Gabinete esperó a un costado del escenario y se acercó al centro una vez que Santilli juró. Al incorporarse al abrazo triple junto al Presidente y a su sucesor, el público libertario aplaudió aún más fuerte. Fue el único momento en que a Adorni se lo vio emocionado. Inmediatamente, se recostó sobre el brazo del Presidente por unos segundos. Milei le apretó el cachete y lo palmeó. Este estilo de saludo de a tres ya se había utilizado en otras transiciones, aunque sin la polémica que rodeó la salida de Adorni.
Una vez finalizada la parte formal, Adorni saludó uno a uno a los presentes de las filas libertarias, incluida la senadora Patricia Bullrich, principal impulsora de su salida del Gobierno. Nadie evitó el ida y vuelta. Parte de sus equipos estaban presentes, ya que permanecerán en esta administración. Entre ellos se destacó Ignacio Devitt, promovido por Adorni y con terminal en Karina Milei, quien ocupará la Vicejefatura de Gabinete y mantendrá su rol de enlace con el Congreso. “¡Vamos!“, lo arengó Adorni a Devitt cuando se saludaron tras la ceremonia.
Santilli: prioridades y defensa de Adorni
En tándem, Santilli saludó a los suyos. En una de las últimas filas lo esperó el jefe de la bancada de Pro en Diputados y amigo histórico, Cristian Ritondo, quien lo abrazó antes de sus primeras declaraciones a la prensa como jefe de Gabinete. También estuvo el senador bonaerense Guillermo Montenegro.
La prioridad es todo el paquete de leyes que tiene el Presidente, que incluye la reforma política.
Así trazó Santilli el rumbo hacia adelante, ante la pregunta de LA NACION. El recién asumido también destacó la presencia de los gobernadores y evitó ahondar en detalles sobre la reunión previa a asumir el cargo que tuvo con Adorni en la Casa Rosada. “Bien, bien”, refirió cuando le preguntaron sobre ese encuentro y acotó sobre su antecesor: “Manuel va a ir a defenderse a la Justicia, sin fueros y sin privilegios”.
Santilli afirmó que la investigación por enriquecimiento ilícito contra el exfuncionario y las revelaciones sobre sus viajes y su patrimonio no hicieron que el Gobierno pierda la autodenominada “batalla cultural”. “De ninguna manera, la batalla cultural es de la gente, de la sociedad que quiere seguir adelante, que no quiere volver a la pobreza extrema, a la inflación extrema, a la inseguridad violenta”, marcó. Se rió, en tanto, cuando le consultaron si todavía quiere ser gobernador de Buenos Aires. “Hoy estoy ante un desafío enorme, distinto”, comentó.
El jefe de Gabinete, luego, continuó tomándose fotos con su familia, diputados, senadores, amigos y hasta Iñaki Gutiérrez, que le maneja el TikTok al Presidente y dio el presente en Balcarce 50.
La felicidad de Maiorana y un abrazo con mensaje
En otra zona del público, hubo un abrazo que intentó mostrar cierta pax a nivel bonaerense entre la tribu de Caputo y los karinistas. Fue cuando el legislador bonarense Agustín Romo se fotografió con el diputado nacional y armador bonaerense, Sebastián Pareja. Los dos, más allá de la disputa, conservan el diálogo y bromearon sobre la postal.
Mientras el jefe de Gabinete seguía con las sociales, su esposa, Analía Maiorana, charló unos minutos con la prensa. “Estoy feliz, súper feliz, me encanta estar con la gente, lo mismo de toda la vida”, exclamó, vestida de blanco y con una cruz sobre su pecho, tras la asunción y antes de retirarse con una de sus hijas y los hijos del jefe de Gabinete.
Ante LA NACION, contó cómo se enteró del ascenso de su marido: “Esto era ya algo que se estaba hablando y obviamente Diego inmediatamente me dijo: ‘Mirá que se viene esto nuevo y vamos por más’. Y yo dije ‘bueno, acá estamos’”. Maiorana destacó el vínculo de su marido con los gobernadores y dijo que ella es “un motor que no para” y que vive en contacto con Santilli para hacerle recomendaciones. “No tengo cábalas. Siempre estar con la familia, eso sí”, refirió sobre los amuletos para esta jornada. Cuando estaba casi yéndose, le consultaron si vio el saludo con Adorni. “¡Ay, ni lo miré!“, resumió.

