Deuda y restricción crediticia: casi 7 millones de argentinos, fuera del sistema bancario
La escalada de la mora en los préstamos bancarios y no bancarios en Argentina ha alcanzado niveles preocupantes, impactando directamente en la capacidad de acceso al crédito de millones de personas. Según un informe privado reciente, casi 7 millones de argentinos han quedado excluidos del sistema crediticio formal, al haber dejado de ser considerados “sujetos de crédito” por las entidades financieras.
Este fenómeno se produce en un contexto de deterioro de la situación económica de las familias, que se ven obligadas a recurrir cada vez más a financiación para afrontar gastos corrientes. Sin embargo, la dificultad para cumplir con los compromisos asumidos está generando un círculo vicioso de endeudamiento y exclusión.
La mora en ascenso: el dato que enciende las alarmas
Durante el mes de mayo, la mora en los préstamos otorgados por los bancos tradicionales volvió a registrar un aumento significativo, alcanzando el 12,7%. Esta cifra, que refleja el porcentaje de créditos impagos o con atrasos considerables, es un indicador clave de la salud financiera de los hogares y de la economía en general.
Aún más preocupante resulta la situación en el sector de las entidades no bancarias, que incluye a las billeteras virtuales y otras plataformas de financiación. En este segmento, la mora se disparó a casi el 33%, evidenciando una mayor fragilidad de los prestatarios y un riesgo elevado para estas plataformas. La facilidad de acceso a préstamos rápidos en estas aplicaciones, sumada a tasas de interés elevadas, a menudo conduce a situaciones de sobreendeudamiento difíciles de revertir.
Millones de excluidos y el futuro del crédito
El estudio privado mencionado revela que el 27% de las personas que han tomado algún tipo de préstamo en el país han perdido su calificación crediticia, lo que significa que ya no cumplen con los requisitos mínimos para acceder a nueva financiación. Esto se traduce en aproximadamente 7 millones de individuos que, de un día para el otro, ven cerradas las puertas de los bancos y otras entidades a la hora de buscar un crédito, ya sea para consumo, emprendimientos o cualquier otra necesidad.
Desde el Gobierno, la lectura de esta situación apunta a una inminente etapa de préstamos “más selectivo”. Esta perspectiva sugiere que las entidades financieras endurecerán aún más sus condiciones de otorgamiento, priorizando a aquellos clientes con historiales crediticios impecables y mayores garantías. Si bien esta medida podría contribuir a reducir la mora a futuro, también implica un mayor achicamiento del acceso al crédito para una porción considerable de la población, profundizando la brecha entre quienes pueden y no pueden acceder a financiación formal.

