Hito en Santa Cruz: cosecharon trigo y avena por primera vez cerca del glaciar Perito Moreno
EL CALAFATE, Santa Cruz. Un ambicioso proyecto impulsado por la empresa AgroCalafate, fundada por Tomás Ciurlanti, Nicolás Zuber y Ricardo Coggiola, logró un hito histórico en la Patagonia Austral: la primera cosecha exitosa de trigo y avena a escala productiva en cercanías del glaciar Perito Moreno. Esta iniciativa, que se concretó en la campaña 2025/2026, marca un antes y un después para el desarrollo agrícola en una región tradicionalmente ganadera.
La experiencia se llevó a cabo en la Estancia Alice, ubicada a unos 40 kilómetros de El Calafate, al pie del cerro Frías. Sobre más de 300 hectáreas, y con la participación de la empresa estatal provincial Santa Cruz Puede y el establecimiento de Alejandro Bárcena, se cultivaron principalmente avena y trigo. Este logro desafía la creencia arraigada de que la producción de granos era inviable en el extremo sur del país.
“Siempre se dijo que era poco probable producir el grano y se logró, aun cuando hay mucho para mejorar, la campaña que viene promete ser mucho mejor”, afirmó Ciurlanti en diálogo con LA NACION.
Desafíos y aprendizajes en el «fin del mundo»
La adaptación al ciclo climático local fue fundamental. Las labores comenzaron a fines de septiembre de 2025 con la preparación del suelo: múltiples pasadas de rastra desencontrada, rastra niveladora y rastra de dientes. En la Patagonia, la preparación del suelo se realiza en otoño, aprovechando el agua del deshielo tras el invierno; la siembra se concreta en primavera para cosechar a partir de mediados de enero. El seguimiento agronómico, la fertilización foliar y el monitoreo fenológico acompañaron el crecimiento de los cultivos hasta la trilla.
La cosecha se extendió desde fines de enero hasta mayo. Si bien la avena y algunos lotes de trigo alcanzaron las condiciones óptimas primero, los lotes restantes enfrentaron precipitaciones superiores a lo habitual durante marzo y abril, lo que complejizó las tareas. Pese a estas adversidades, AgroCalafate completó el proceso, obteniendo información técnica de gran valor para futuras campañas.
Rendimientos sorprendentes y potencial a futuro
Los rindes obtenidos en la Estancia Alice sorprendieron a los propios protagonistas, evidenciando la clara influencia de los ambientes y los procesos edafoclimáticos de la región. En determinados sectores del establecimiento, con antecedentes de manejo agrícola y mejores condiciones físicas de suelo, se registraron rendimientos cercanos a los 3500 kg/ha en avena y 3000 kg/ha en trigo en lotes puntuales. Estos resultados confirman el importante potencial productivo de la región bajo condiciones adecuadas de manejo y planificación, según detalló Tomás Ciurlanti.
La campaña también dejó importantes lecciones. Una parte significativa de la superficie trabajada correspondió a campos en condiciones prístinas, sin antecedentes agrícolas sólidos, donde el rendimiento fue menor. Esto subraya la necesidad de desarrollar la estructura del suelo y ajustar variables agronómicas en estas áreas. Los sectores con mejores resultados fueron aquellos con mayor historia de manejo y mejores condiciones físicas.
“La campaña permitió validar la viabilidad productiva del sistema y generar información técnica clave para continuar mejorando la producción en futuras etapas”, explicó Ciurlanti, destacando el valor de la información que ahora se empieza a construir.
Integración con la ganadería y efecto contagio
El destino de la producción cosechada fue la planta de alimento balanceado que Santa Cruz Puede, la empresa estatal, instaló en Río Gallegos. Esta integración entre agricultura y ganadería es, para Ciurlanti, la clave estratégica del modelo. La producción neta permitirá abastecer de materia prima para alimentos balanceados dentro de la provincia, promoviendo el agregado de valor, la generación de empleo y el fortalecimiento de las cadenas productivas locales.
Los restos de cosecha también tienen un valor significativo, ya que aportan fibra efectiva para la alimentación animal, útil en dietas balanceadas y para sostener rodeos en períodos climáticamente desfavorables. Además, la incorporación de agricultura en lotes antes destinados a ganadería extensiva representa un avance hacia esquemas de rotación más técnicos que incluyen pasturas perennes.
De cara a la próxima campaña, el objetivo es continuar sobre superficies ya acondicionadas, optimizando fechas de siembra, selección de ambientes y elección de cultivares. El “efecto contagio” ya se percibe: más productores de la zona se acercaron a AgroCalafate para consultar e incluso iniciar la actividad en nuevos campos. La imagen de vehículos turísticos dirigiéndose al glaciar cruzándose con tractores y cosechadoras en los caminos de ripio de la Estancia Alice, hasta hace poco impensable en Santa Cruz, es ahora una realidad que transforma el paisaje productivo patagónico.

