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Inversión nuclear millonaria: la interna libertaria puso en jaque un proyecto de Ansari en Argentina

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Un ambicioso proyecto de desarrollo nuclear en Argentina, valuado en US$1000 millones y liderado por el magnate iraní-estadounidense Hamid Ansari, estuvo a punto de naufragar debido a las intensas internas políticas dentro del gobierno de Javier Milei. La intervención de Santiago Caputo, asesor presidencial, fue clave para rescatar la iniciativa, que promete posicionar al país como exportador de tecnología atómica de vanguardia.

Ansari, conocido por haber sido uno de los primeros inversores en SpaceX de Elon Musk, busca revolucionar el sector nuclear con la fabricación de reactores modulares de 300 MW, ideales para abastecer proyectos de inteligencia artificial. Su interés en Argentina se centra en la experiencia de Invap, la reconocida empresa de alta tecnología de Río Negro, con la que formó la sociedad Meitner. En esta compañía, Invap posee el 40%, y el resto pertenece a un grupo liderado por la familia Ansari.

El plan de Meitner es ambicioso: la empresa tiene en vista cotizar en una bolsa internacional para recaudar los fondos necesarios y fabricar plantas nucleares a escala industrial, con el objetivo de exportarlas globalmente. La atracción por Argentina se basa en la calidad de sus ingenieros, comparables a los canadienses pero con un costo significativamente menor. De hecho, de los 17 graduados del Instituto Balseiro el año pasado, 13 fueron contratados por la nueva compañía.

La interna que casi frena una inversión crucial

El proyecto, que contempla la construcción de un reactor de energía atómica de demostración en el país, enfrentó serias turbulencias a fines del año pasado. La gestión del sector nuclear en Argentina, inicialmente bajo la órbita de Santiago Caputo, pasó a manos de Demian Reidel, un físico y economista cercano al Presidente. Esta transición generó tensiones, con mensajes del grupo inversor advirtiendo que Reidel representaba un obstáculo para el avance del proyecto.

Fuentes cercanas a Reidel atribuyen su salida a una operación orquestada desde el equipo de Caputo. Sin embargo, en medio de estas disputas y denuncias internas por presunta corrupción y sobreprecios en contrataciones, Reidel renunció en febrero pasado a la presidencia de Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA), siendo reemplazado por Juan Martín Campos. La situación escaló cuando, sin conocimiento de Reidel, se creó la Secretaría de Asuntos Nucleares, a cargo de Federico Ramos Nápoli, y bajo la órbita del Ministerio de Economía, a cargo de Luis Caputo, otorgándole un claro perfil de negocios.

El rol de Santiago Caputo y el impacto en el gobierno

Ante la inminente amenaza de que Ansari retirara su inversión, Santiago Caputo intervino directamente. Se reunió con el magnate en Casa Rosada y logró convencerlo de no abandonar el proyecto. Esta acción subraya un nuevo rol para el asesor, quien, a pesar de haber perdido poder formal tras la interna con Karina Milei, ha ganado capacidad operativa para resolver problemas críticos y apagar incendios que afectan las inversiones y la imagen del gobierno.

El caso Ansari es un reflejo de las dinámicas internas del gobierno de Milei, donde las facciones y los recelos pueden poner en riesgo incluso inversiones multimillonarias. Este escenario de “ruidos políticos” preocupa al establishment empresario, que, según se observa en los mercados financieros, está más atento a los escándalos internos que a las fluctuaciones del dólar. La llamada “Orga” de Caputo, un grupo cohesionado de funcionarios, se perfila como un actor clave en la gestión de estas crisis, demostrando una consistencia reconocida incluso por sus detractores.

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