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Dólar: la suba de junio cortó el carry trade y reactivó la intervención del Banco Central

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El dólar mayorista experimentó un movimiento significativo en junio, con un avance del 4,9%, cerrando el viernes en $1477. Este incremento puso a prueba la rentabilidad del carry trade, una de las estrategias financieras más lucrativas del año, al generar pérdidas mensuales para los inversores que apostaron a quedarse en pesos, por ejemplo, a través de plazos fijos. Esta situación no se registraba desde las elecciones de la provincia de Buenos Aires de 2025.

A pesar de la presión, el Banco Central (BCRA) continuó comprando divisas, aunque a un ritmo menor que en semanas previas. Sin embargo, la autoridad monetaria intensificó el uso de herramientas como futuros y bonos atados al tipo de cambio (dollar linked) para moderar la suba del billete verde, según confirmaron operadores y consultoras privadas.

Para el gobierno de Javier Milei, la evolución del dólar es una variable económica de alta sensibilidad, ya que incide directamente en las expectativas, afecta los costos de importación y, si el movimiento es persistente o desordenado, puede trasladarse a la inflación.

El “viento cambió” y el primer test para el Gobierno

«El viento cambió en el mercado cambiario», resumió Econviews en su informe semanal. La consultora destacó que el dólar «subió casi 5% en junio y cortó con una estabilidad que había durado más de cinco meses», calificándolo como el «primer test real» para el Gobierno desde el inicio del programa de acumulación de reservas y la implementación de una política monetaria más expansiva.

La consultora señaló que el equipo económico «intensificó la intervención en futuros y títulos dollar linked para contener la presión cambiaria». Esta acción tuvo como efecto colateral una pérdida de liquidez en el mercado de pesos y un aumento en las tasas. La conclusión de Econviews es que el Gobierno está priorizando la estabilidad cambiaria por sobre las tasas bajas.

Por su parte, GMA Capital indicó que el carry trade «evaporó dos meses de ganancias en dólares» y acumuló una pérdida del 2,5% en junio, la primera desde septiembre de 2025. En aquel momento, la volatilidad electoral se había acelerado tras la derrota de La Libertad Avanza en las elecciones bonaerenses, antes del respaldo de Donald Trump y la victoria en las legislativas nacionales de octubre.

GMA Capital también observó que el BCRA respondió «con moderación en el spot», reduciendo el ritmo de compras de divisas, y con «mayor presencia en futuros y dollar linked para administrar la corrección sin desarmar el esquema». En junio, las compras diarias del Central promediaron US$64,9 millones, muy por debajo de los US$139,5 millones de mayo, y disminuyeron a US$48 millones en la última semana.

Factores locales e internacionales en la presión cambiaria

El aumento del interés abierto en el mercado de dólar futuro, que creció en 378.466 contratos durante la semana (y 108.393 contratos solo el jueves), junto con un volumen operado un 84% superior al de la rueda anterior, son consistentes con una mayor presencia oficial, aunque parte de este movimiento también respondió al vencimiento del bono dollar linked TZV26 y el desarme de posiciones.

El punto de partida ofrecía margen al Banco Central. Según datos de la consultora 1816, la posición neta vendida del BCRA en futuros se había reducido de US$2127 millones a fines de abril a solo US$193 millones a fines de mayo, lo que dejaba un margen de intervención de US$8807 millones dentro de los límites vigentes.

«El desafío pasa por administrar una sintonía cada vez más fina entre tasas, tipo de cambio y reservas», señaló GMA Capital, en un contexto de menor ingreso estacional de dólares del agro y una demanda de cobertura que recuperó protagonismo.

La consultora 1816 agregó que el Gobierno «no dejó de hacer esfuerzos por amortiguar el movimiento» del tipo de cambio mediante ventas de bonos dollar linked y una reducción del ritmo de compras de divisas, siempre manteniendo el objetivo de cerrar cada rueda con saldo comprador. Una consecuencia del movimiento cambiario fue que «dejaron de crecer los préstamos bancarios en dólares», un mecanismo que venía alimentando la oferta de divisas.

El contexto internacional también dejó de ser favorable para el ingreso de dólares, con una tregua en Medio Oriente y una corrección en los precios de las materias primas. Desde mediados de mayo, el petróleo cayó 28,4%, la soja retrocedió 8%, el índice global del dólar subió 3,4% y el real brasileño perdió 6,2% frente a la moneda estadounidense. Fue con este «viento de frente» que el dólar oficial pasó de la zona de $1400 a la de $1480.

Liquidación agroexportadora y perspectivas

La consultora One618 coincidió en que la depreciación del peso se debe a una combinación de factores locales y externos, incluyendo la mayor volatilidad cambiaria que demoró ventas del agro, la demanda minorista de dólares elevada, el fortalecimiento global del dólar y la caída de los precios de granos y energía. No obstante, sostuvo que el BCRA «permanece en control de un mercado cambiario bien anclado» y seguirá utilizando herramientas para ese fin.

Quantum Finanzas consignó que la liquidación de divisas del complejo agroexportador es más lenta que en campañas anteriores, a pesar de una cosecha de mayor volumen y valor. La producción de trigo, maíz y soja alcanzaría los 149 millones de toneladas, frente a 119 millones de la campaña anterior, con un valor total cercano a los US$40.000 millones. Sin embargo, en mayo se liquidaron US$2677 millones, por debajo de los US$3054 millones de mayo de 2025 y del promedio de US$3531 millones entre 2020 y 2025. En el acumulado del año, las liquidaciones sumaron US$10.300 millones, contra US$11.700 millones en igual período del año pasado.

Entre las explicaciones, Quantum mencionó factores logísticos y climáticos, problemas de humedad en la soja y una mayor disponibilidad de financiamiento para productores, lo que podría haber reducido la necesidad de vender granos rápidamente. De confirmarse este diagnóstico, parte de la oferta de divisas podría trasladarse a los próximos meses, aunque el segundo semestre no contará con el mismo colchón estacional que la primera mitad del año.

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