Juan José Becerra: «Milei propone un cuento de hadas: un país en el que no haya políticos y sobren dólares»
El escritor y ensayista Juan José Becerra, autor de ficciones, editor y guionista, acaba de lanzar Milei, fenómeno verbal (Siglo Veintiuno Editores). En este trabajo, Becerra se sumerge en la figura del presidente Javier Milei, a quien observa como un “objeto artístico” o “personaje literario”, para desentrañar las claves de su ascenso y su particular estilo comunicacional.
Para la elaboración de este “verbografía” del mandatario, Becerra realizó una exhaustiva investigación que incluyó la lectura de los libros de Milei, sus referencias teóricas y la revisión de todas sus entrevistas y apariciones mediáticas desde 2014. “Fui al yacimiento de Milei a hacer fracking”, describe con humor, en alusión a su minucioso proceso de análisis.
De la inocencia al fanatismo: la lectura de Milei
Una de las primeras advertencias de Becerra es la mezcla de inocencia y fanatismo en la forma en que Milei lee y divulga ideas. El escritor observa una “relación idolátrica con los textos”, que se extiende a su vínculo con figuras políticas internacionales como los expresidentes de Estados Unidos, Donald Trump, y de Israel, Benjamin Netanyahu. “Milei armó su propia constelación de dioses con Trump y Netanyahu (…). Son escenas de una docilidad, de una sumisión que no encaja, no ya no entre idolatrado e idólatra, sino entre personas comunes”, sostiene Becerra.
El autor profundiza en esta particular forma de lectura, que describe como una “lectura de fan” o “con fanatismo, con voluntad de imposición”. Para Becerra, esta actitud revela un problema en la comprensión, ya que no hay una mirada crítica ni distancia intelectual. “En su caso, es un vínculo sin crisis, sin desvíos. Son operaciones de fanatismo”, explica, señalando que esta postura se refleja también en la divulgación de sus ideas, que concibe como “soliloquios” o “monólogos silenciosos”.
La evolución del lenguaje: del barroco a la taberna
Becerra también analiza la evolución del estilo comunicacional de Milei. Según su investigación, el presidente modificó y simplificó su forma de expresarse a lo largo de los años. Pasó de un “estilo barroco y economicista” a la utilización de “eslóganes y aforismos”. Esta transformación, según el escritor, fue clave para conectar con una parte de la sociedad “harta de los discursos vacíos y formales de la política tradicional”.
“Él viene a fracturar esa modalidad farsesca en el empleo del lenguaje. En buena parte de esos políticos, los mensajes eran intercambiables. Era cuestión de escuchar a un político y escucharlo a todos. Milei reemplazó el código de cancillería por el código de taberna.”
El autor detalla que Milei, al darse cuenta de que su estilo más técnico no penetraba en la audiencia general, adoptó una comunicación más directa y “brutal”. Este cambio le permitió generar una identificación con el público, ya que, para Becerra, “cuando uno habla en confianza, habla como Milei cuando habla en público. Y eso, que parece una atrocidad, genera identificación”.
El “cuento de hadas” de Milei y su faceta de performer
Respecto al relato que propone el presidente, Becerra lo define como “un sueño, un cuento de hadas: un país en el que no haya políticos y sobren dólares”. El escritor subraya el deseo argentino de “que nos sobre la plata en una moneda que no sea la nuestra” y la supresión de la política como elementos centrales de esta narrativa. Este cuento de hadas, explica, incluye batallas conceptuales como “el mercado versus el Estado” o “la libertad versus el comunismo”, que el autor cataloga como “fetiches” e “imposiciones de ideas plenas, propias del fanático”.
La faceta de showman de Milei es otro punto que fascina a Becerra. “Me gusta mucho porque tiene todo lo que tiene un performer. Ahí sí pasa el control de calidad. Es espectacular. Él es como un (Federico) Peralta Ramos exaltado”, describe. El escritor destaca las “dotes dramáticas” del presidente, su capacidad para cambiar el registro de la voz y utilizar “máscaras” para sostener su “ilusión de celebridad”. Los insultos, según Becerra, son parte de esta performance, dirigidos “contra los que existen” y lo contradicen.
Finalmente, Becerra traza un “cordón umbilical entre la cepa menemista y la cepa mileista”, viendo “espectáculos mellizos” en la búsqueda de la prosperidad rápida y el lujo. A diferencia de Cristina Kirchner, quien, según el autor, “ha querido hacer un país” y gobernar, Milei no sentiría “la camiseta del jefe de Estado”. Su interés radicaría en “liberar zonas” para que actúe el “poder no político”, buscando una “Argentina con un Estado tercerizado”.

