Jardín Botánico: el plan para restaurar la «joya arquitectónica» de 145 años
Lejos del ritmo frenético de la ciudad, una casona de 145 años, de origen inglés y ladrillos rojizos, se erige en el corazón del Jardín Botánico. Este edificio, considerado una “joya arquitectónica”, es el foco de un ambicioso plan integral impulsado por el gobierno porteño para su restauración y adaptación a las necesidades de la metrópoli moderna.
El proyecto busca no solo preservar el valor histórico y arquitectónico del inmueble, sino también potenciar su uso para que más vecinos y visitantes puedan disfrutar de uno de los espacios verdes más representativos del paisaje urbano. La iniciativa, que se extenderá por diez meses, se enmarca en una política activa de conservación del patrimonio.
Ignacio Baistrocchi, ministro de Espacio Público de la Ciudad, destacó la importancia de la obra:
Este increíble espacio verde es considerado uno de los mejores jardines del mundo y es una obligación para nosotros preservarlo. En los últimos meses, restauramos las esculturas invaluables que hay entre los senderos. La casona es otro lujo arquitectónico e histórico, y es un honor hacernos cargo de su recuperación.
La restauración integral: un café, ascensor y biblioteca
Las tareas de restauración, que comenzaron hace algunas semanas, abarcan una intervención integral del interior y exterior de la casona, incluyendo la planta baja, la planta alta y la azotea. Según explicó Juan Vacas, subsecretario de Paisaje Urbano, la idea es conservar la estructura original, pero modificar la funcionalidad para mejorar la experiencia del público.
En la planta baja, se incorporará un café de concesión privada, manteniendo el centro de interpretación. La planta alta, por su parte, experimentará cambios significativos, con la instalación de un ascensor para garantizar la accesibilidad entre los pisos. Además, se reorganizarán las funciones internas, se incorporará nuevo mobiliario, se adecuarán los sanitarios y se renovará la iluminación.
El primer piso se transformará en un gran espacio de encuentro para el público. Allí se instalará una gran biblioteca que albergará la vasta colección del Botánico, y se exhibirán planos originales de Carlos Thays, dibujos en acuarela que estaban guardados. También se creará un herbario con la colección del jardín, y la oficina del director se trasladará a un costado, siendo la única área privada en esta planta.
Entre las tareas específicas de la obra se incluyen la protección de las fachadas de ladrillo, la recuperación de la histórica escalera en caracol y la restauración de las carpinterías originales de puertas y ventanas. Esto implica limpieza, sellado de juntas, reemplazo de piezas dañadas, tratamiento de desinfección de la madera, reposición de herrajes y recambio de vidrios.
Técnicas ancestrales y europeas para preservar el patrimonio
La casona, declarada Monumento Nacional en 1996, fue objeto de un meticuloso estudio para su restauración. Christian Untoiglich, asesor y coordinador de las tareas en madera, destacó la aplicación de la técnica del graneado, un estilo decorativo antiguo y artesanal que imita maderas finas sobre estructuras más comunes, presente en otros edificios porteños como el Congreso.
En cuanto a la protección de la fachada de ladrillo, Amelia Agüero, inspectora a cargo de la obra, reveló la implementación de una técnica importada de Europa: el nano silo. Este producto, utilizado para consolidar el ladrillo y prolongar su vida útil, se aplicó en sectores específicos para reponer partes degradadas. Agüero enfatizó que es una técnica poco utilizada en Argentina y que ya fue aprobada por la Comisión Nacional de Monumentos.
Un plan integral de conservación del patrimonio
La intervención en la casona se enmarca en una política sostenida de preservación del patrimonio cultural que lleva adelante la Ciudad. Como parte de este proyecto integral, especialistas del taller Monumentos y Obras de Arte (MOA) restauraron veinte esculturas emplazadas en el Jardín Botánico durante 2025.
Entre las obras intervenidas se encuentran los bustos del General José de San Martín y Perito Moreno, la Plegaria a la india tehuelche, L’Acquaiolo, La Soberanía, La Flora, la Amazona, Despertar de la Naturaleza, el Cisne, la Flor Indígena, La Tempestad, La Pastoral, Plegaria, Pureza y Sagunto. Los restauradores realizaron tareas de limpieza especializada, consolidación de materiales, reposición de elementos faltantes, reintegración de colores y aplicación de tratamientos de protección para garantizar su conservación.

