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Juicio por la muerte de Maradona: una enfermera testificó que «faltaban cosas para trabajar ante una urgencia»

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El juicio para determinar las responsabilidades penales en la muerte de Diego Armando Maradona, ocurrida el 25 de noviembre de 2020 en una casa del barrio San Andrés de Tigre, sumó nuevas declaraciones de enfermeros que asistieron al astro. En una audiencia donde testificaron profesionales de la salud que no están imputados en la causa, se reveló la falta de elementos esenciales para atender una urgencia.

A diferencia de Ricardo Almirón y Dahiana Gisela Madrid, otros enfermeros que sí son juzgados, los testigos de la jornada declararon bajo juramento de decir la verdad ante los jueces Alberto Gaig, Pablo Rolón y Alberto Ortolani, intentando dilucidar las circunstancias que rodearon el trágico final del Diez.

La falta de elementos y la logística «no muy clara»

La primera en brindar su testimonio fue Tamara Mansilla, quien solo estuvo una noche en la residencia de Tigre, el 12 de noviembre de 2020, al día siguiente de la llegada de Maradona tras ser operado de un hematoma subdural. Su declaración fue contundente durante el interrogatorio del fiscal general de San Isidro, Cosme Iribarren.

«No me sentí cómoda con el lugar. Por ser Maradona, faltaban cosas para poder trabajar ante una urgencia. No había absolutamente nada de elementos para usar con el paciente. No había para hacer el control de signos vitales, yo llevé el mío. No había desfibrilador, ni caja de emergencia por si tenía un paro cardíaco. No estaba muy clara la logística», afirmó Mansilla.

La enfermera relató que fue contactada por Mariano Perroni, coordinador de enfermeros de la empresa Medidom y uno de los acusados en la causa, para controlar los signos vitales de Maradona. Si bien al principio el paciente se negó, luego permitió el control. También recordó que Maradona se levantó varias veces al baño, no le permitió higienizarlo y en una ocasión no la dejó ingresar al baño con él.

Mansilla aseguró no haber recibido la historia clínica ni una epicrisis del paciente. Dejó de asistir a Maradona porque, según su testimonio, él no quería tanta gente en la casa. Al finalizar su declaración, el abogado Julio Rivas, defensor del neurocirujano Leopoldo Luque (también acusado), solicitó que se dejara constancia de que Mansilla hizo un gesto de beso hacia Dalma y Gianinna Maradona, hijas del exfutbolista, al retirarse de la sala.

Otros testimonios: «una ambulancia en la puerta»

El segundo testigo de la jornada fue el enfermero Aldo Arnez Zenteno, quien realizó cuatro guardias y afirmó no haber tenido inconvenientes para desarrollar su tarea. «Pude tomarle los signos. Le informaba las cosas en el grupo a la doctora Forlini», dijo, en referencia a Nancy Forlini, jefa de cuidados domiciliarios de Swiss Medical e imputada en el juicio.

No obstante, Arnez Zenteno coincidió con la necesidad de mayor preparación. Ante una pregunta del fiscal Iribarren, manifestó: «Para mí tenía que haber indicaciones médicas firmadas por un profesional, una ambulancia en la puerta para la atención de urgencia».

Finalmente, declaró la enfermera Daiana Cáceres, hijastra de Arnez Zenteno, quien estuvo en dos guardias. «El paciente estuvo estable, de buen ánimo. Eso reporté», sostuvo. Cáceres también recordó haber visto al neurocirujano Luque el domingo 22 de noviembre de 2020, quien «se presentó como un médico amigo de él, que era médico tratante de él». Ese día, Cáceres vio a Maradona «con un poquito de retención de líquidos», pero no lo informó a nadie. Explicó que no se sintió con la autoridad para hacer un diagnóstico, dado que no era médica y el paciente ya había sido visto por su médico.

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