Femicidio de Agostina Vega: detienen a la pareja de Barrelier por encubrimiento
CÓRDOBA.- La investigación por el femicidio de Agostina Vega sumó una nueva detención: Marianela Palmero, de 29 años, pareja de Claudio Barrelier, el principal acusado. Palmero está imputada por encubrimiento doblemente calificado, luego de que un peritaje al teléfono móvil de Barrelier revelara un mensaje de WhatsApp en el que ella le preguntaba “¿qué fue ese grito?” la noche del crimen.
Según consta en la causa, Palmero se encontraba en la vivienda de barrio Cofico con su hija de 11 años cuando Barrelier ingresó con Agostina el sábado 23 de mayo, alrededor de las 23 horas. La hipótesis de la Justicia es que, si bien Palmero no habría intervenido en el homicidio ni en el posterior desmembramiento del cuerpo de la adolescente, sí habría colaborado para ocultar los delitos. Previamente, Palmero ya había declarado como testigo ante el fiscal Raúl Garzón.
Nuevas declaraciones y contradicciones
En paralelo a la detención de Palmero, el amigo de Barrelier, Osvaldo Fassetta, también imputado por encubrimiento doblemente calificado, declaró durante casi cinco horas ante el fiscal Garzón. Su abogado, Eduardo Medina Allende, afirmó que su cliente “describió detalladamente todo lo que pasó del sábado por la noche al domingo a la mañana” y respondió “en detalle” las preguntas, adelantando que pedirá su libertad.
Asimismo, declaró Soledad Andreani, dueña del Ford Ka negro que, según la investigación, fue utilizado por Barrelier para trasladar el cuerpo de Agostina el lunes 25 de mayo hasta un descampado en Ampliación Ferreyra, a 15 kilómetros de la casa donde ocurrió el crimen. Andreani reiteró no tener conocimiento del homicidio ni del uso que Barrelier le dio a su vehículo.
Los investigadores no descartan nuevas imputaciones o detenciones a medida que se cruzan datos en la causa, que ya suma cuatro detenidos.
El testimonio de Palmero y las dudas de la Justicia
Una vez levantado el secreto de sumario, trascendió la declaración de Palmero, quien relató que la noche del sábado 23, Barrelier cenó empanadas con ella y su hija, salió unos minutos, regresó, terminó de cenar y luego jugó videojuegos con su hija. Su testimonio indica que, alrededor de las 22:30, Barrelier preguntó si alguien tenía efectivo. Palmero, junto a Ludmila, la novia de uno de los inquilinos del piso superior, reunieron aproximadamente $3.000, dinero que Barrelier se llevó sin que ella le preguntara para qué lo quería.
Esta versión de Palmero genera serias contradicciones con lo que la Justicia presume. Las preguntas clave que surgen son: ¿qué hizo Barrelier con Agostina desde que ingresaron a la casa hasta que él se puso a jugar con su hija? ¿Dónde estuvo la adolescente si nadie más la vio? ¿Pudo Barrelier cometer el femicidio en cuestión de minutos y después dedicarse a jugar a la Play?
En un giro adicional, una joven que se presentó ante los medios como extrabajadora sexual del bar Wachitas, mencionó a Palmero, a quien conocía “como la gringa Ludmila, la acompañante de Soledad”, y aseguró que se encargaba de “servir los vinos, limpiar las mesas” y otras tareas en el sector donde tocaban bandas en vivo. El bar Wachitas fue clausurado por la Municipalidad de Córdoba y ahora es objeto de investigación por parte de otras dos fiscalías provinciales por presuntos servicios sexuales y venta de drogas.

