Crisis Adorni: el Gobierno «ganó tiempo» ante la embestida opositora y la interna del PRO
El oficialismo logró desactivar esta semana varias iniciativas en el Congreso que buscaban avanzar sobre la situación de Manuel Adorni, el jefe de Gabinete investigado por presunta corrupción. La caída de una sesión especial en Diputados y otra en el Senado, donde se preveía interpelarlo o incluso votar su remoción, le otorgó al Gobierno un respiro en un momento de fuerte presión política y judicial.
“Ganamos tiempo, que es lo que más necesitamos”, resumió una fuente del Gobierno tras conocerse la noticia de la frustrada sesión en el Senado este jueves. La frase sintetiza el balance de tres jornadas agitadas que comenzaron el miércoles de la semana pasada, cuando la presión de aliados y la supuesta predisposición de Patricia Bullrich y Victoria Villarruel casi le ponían fecha de vencimiento al mandato de Adorni.
El acuerdo tácito era que si para este jueves 25 Javier Milei no había removido a su funcionario, el Senado avanzaría para destituirlo. Sin embargo, la fecha llegó y ninguna de las dos cosas ocurrió. El martes, la oposición dura no consiguió quórum en Diputados; el miércoles, el oficialismo logró sesionar en la misma cámara y aprobó proyectos clave; y el jueves, se cayó la reunión en el Senado.
La estrategia legislativa y el futuro judicial de Adorni
En la Cámara alta, los bloques opositores (tanto los más duros como los aliados) tenían la intención de votar al menos una interpelación a Adorni y criticar su gestión. Por su parte, el Gobierno buscaba aprobar proyectos como la ley de propiedad privada y pliegos de jueces. Finalmente, ninguna de las dos agendas prosperó.
“Sigue siendo una situación de mierda, pero se siente un cambio de aire. Renovaste los voceros, está el Mundial y ya no tenés a la política contándole las horas a Manuel. Ganaste tiempo”, analizó otro dirigente libertario, reflejando el alivio momentáneo en las filas oficialistas.
El futuro de Adorni, si los hermanos Milei deciden sostenerlo, se bifurca en dos caminos. Por un lado, el ámbito judicial, donde el jefe de Gabinete presentó sus polémicas declaraciones juradas y podría enfrentar una citación indagatoria antes de la feria invernal. Por otro, el legislativo, con un proceso formal que se abriría la semana próxima en comisiones tanto de Diputados como del Senado, aunque este último se estima menos veloz.
La ayuda del PRO y las tensiones internas
Un factor clave en este “cambio de clima” fue la intervención del PRO. La ayuda inicial del bloque de diputados que comanda Cristian Ritondo fue fundamental para desactivar la sesión especial del martes. El llamado a comisión, como se anticipó, funcionó como argumento para que el PRO justificara su decisión de no sumarse al embate opositor en el recinto, a pesar de que varios dirigentes del partido, con el aval de Mauricio Macri, habían reclamado la salida inmediata de Adorni.
Esta postura del PRO generó ruidos, tanto externos como internos. El partido se esforzó en explicar que su visión sobre el escándalo Adorni no había cambiado. Sin embargo, dirigentes como Esteban Bullrich, quien renunció al partido con una durísima carta criticando la “protección brindada a Manuel Adorni”, consideraron esas explicaciones insuficientes. Desde el Senado, el jefe del bloque amarillo, Martín Goerling, también buscó diferenciarse de Ritondo y propuso tratar la remoción del jefe de Gabinete este jueves.
En el Gobierno, admiten que deberán revisar cómo sigue la relación con su principal aliado. “Ellos tienen una moralina republicana, que se creen que la gente les pide algo distinto que al resto. No sé si tienen razón, pero son así y nosotros tenemos que ver cómo conformarlos”, reconoció un libertario. También advierten en la Casa Rosada sobre un cambio en la relación con Patricia Bullrich: “Karina la respeta como jefa de bloque, pero en los encuentros del martes de los legisladores con Adorni quedó claro que los senadores son de La Libertad Avanza, no de Patricia”. La saga, sin dudas, continuará.

