Crisis en la Legislatura bonaerense: el Senado sesiona por primera vez en el año en medio de internas y malestar
La provincia de Buenos Aires asiste este miércoles a un hito legislativo inusual: el Senado bonaerense sesionará por primera vez en el año, 115 días después del inicio de las sesiones ordinarias. La parálisis, atribuida a la profunda interna peronista, generó un costo de 427 millones de pesos diarios y desató la bronca del kirchnerismo más duro y de los legisladores libertarios por los proyectos que quedaron sin tratamiento.
La tensión en la Cámara alta provincial es un correlato directo de la disputa entre el sector del gobernador Axel Kicillof y el de Cristina Kirchner o La Cámpora, encarnada en la presidenta del cuerpo, Verónica Magario, y el presidente del bloque oficialista, Sergio Berni. Meses de tironeos y «jugarretas» políticas, que incluyeron la modificación de decretos de composición de comisiones por parte de Magario, retrasaron la conformación de las áreas de trabajo y, consecuentemente, el llamado a sesión.
Interna peronista y proyectos polémicos
La interna oficialista escaló con reuniones que terminaron en desplantes y discusiones acaloradas. Se escuchó a Sergio Berni, ex ministro de Seguridad, advertir con tono elevado que, después de tantos meses sin sesionar, no se debían tratar proyectos menores como la declaración de la «fiesta de la omelette gigante» de Pigüé, una ley aprobada a fines del año pasado.
La primera reunión de labor parlamentaria, celebrada este martes, dejó en evidencia el malestar. El intendente con licencia de José C. Paz, Mario Ishii, senador provincial, sufrió un revés: su pedido de emergencia sanitaria y alimentaria, que generó incomodidad en el gobierno de Kicillof, no será tratado en el recinto y pasará a comisiones. Desde el entorno del gobernador, se deslizó que Ishii estaría siendo utilizado por La Cámpora en la interna. Un senador participante de la reunión comentó:
«En la reunión se lo veía enojado a Ishii, mostraba fotos de las guardias de los hospitales.»
Se espera que Ishii exprese su malestar en el recinto.
Bronca libertaria y agenda legislativa
Los legisladores libertarios también manifestaron su enojo. Intentaron incluir en el temario el proyecto de prohibición del uso de celulares en las cárceles bonaerenses, pero no lograron que ingresara. La reunión de labor parlamentaria acordó tratar solo seis proyectos de ley y 186 declaraciones de interés legislativo. El camporista Facundo Tignanelli, de La Matanza, y enfrentado a Magario y al intendente Fernando Espinoza, sí pudo incorporar el proyecto que crea el Registro Provincial de Datos Genéticos de cadáveres no identificados.
El malestar no se limita a la interna peronista. Algunos opositores, que reconocieron sentir «vergüenza» por la inactividad legislativa, creen que podrían haber actuado de forma más contundente. Con la firma de diez senadores, es posible solicitar una sesión a la presidencia del Senado, algo que no han hecho.
La Suprema Corte, también en vilo
A este conflicto legislativo se suma una fuerte preocupación del Poder Judicial. A fines de abril, la Suprema Corte Bonaerense lanzó un reclamo a la política para que complete las cuatro vacantes del máximo tribunal. El presidente del tribunal, Sergio Torres, en un documento firmado por Hilda Kogan y Daniel Fernando Soria, sostuvo:
«Nuestra Suprema Corte de Justicia está incompleta desde hace más de seis años. Transcurrieron 2292 días entre la primera vacante y casi 800 desde su desintegración por la renuncia del doctor Luis Genoud. Nótese, por otra parte, que el Poder Judicial resulta el único de los poderes del Estado que sufre esta problemática.»
Más allá de la bronca por los proyectos, la reunión de labor parlamentaria dejó una definición importante: los senadores que integrarán el Consejo de la Magistratura provincial. Los nombres son Sergio Berni y Marcelo Feliú por Fuerza Patria; y María Luz Bambaci por La Libertad Avanza, esta última cercana a Sebastián Pareja. Esta designación generó malestar en el bloque del ex LLA de Carlos Kikuchi, que pretendía ese espacio como minoría. El PRO conservará a Manuel Rico Zini como suplente. Aunque en el oficialismo creen que no se votarán estos nombres en la primera sesión, el clima de ebullición podría llevar a que el tema emerja en el recinto.

