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Importación de pilas y baterías: el Gobierno simplificó controles y eliminó trabas

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El Gobierno nacional aprobó una modernización del sistema que regula la importación y comercialización de pilas y baterías en Argentina. Se trata de un “nuevo régimen técnico” que tiene como objetivo central «simplificar procedimientos, reducir cargas administrativas y modernizar los mecanismos de control, sin resignar los estándares de calidad, seguridad y protección ambiental».

La medida fue oficializada mediante la Resolución Conjunta 1/2026, emitida por la Secretaría de Turismo y Ambiente y la Secretaría de Coordinación de Producción, y publicada el viernes último en el Boletín Oficial. La normativa entra en vigencia siete días hábiles después de su publicación, es decir, a partir del miércoles 18 de junio, y reglamenta cambios introducidos por el Decreto 431/2025 a la ley de Energía Eléctrica Portátil N.º 26.184.

Declaraciones juradas y certificaciones extranjeras

El Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado detalló que el nuevo esquema “reemplaza procedimientos previos por un sistema basado en declaraciones juradas de conformidad y mecanismos de evaluación más ágiles, alineados con los criterios de simplificación y desburocratización impulsados por el Gobierno”.

Una de las principales novedades es el reconocimiento de la validez de certificaciones emitidas por organismos técnicos extranjeros habilitados. Esta disposición busca evitar la duplicación de trámites y costos para fabricantes, ensambladores e importadores, agilizando así el proceso de ingreso al mercado argentino.

El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, destacó que la reforma apunta a eliminar trabas burocráticas que, a su criterio, encarecían productos de uso cotidiano sin aportar mayores garantías de seguridad.

Si una pila ya acreditó su conformidad ante organismos técnicos reconocidos internacionalmente, Argentina reconoce esa acreditación sin obligar a repetir todo el procedimiento desde cero. Desaparecen las autorizaciones previas para importar y comercializar y el cumplimiento se acredita mediante una declaración jurada de conformidad.

Según Sturzenegger, la medida reducirá costos y facilitará el acceso a bienes de consumo masivo como pilas para relojes, juguetes, controles remotos, calculadoras y linternas, entre otros.

Controles posteriores y límites ambientales

La normativa establece que la comercialización de estos productos no requerirá autorizaciones previas, salvo que exista una disposición específica que exprese lo contrario. Los controles se realizarán mediante mecanismos documentales y físicos posteriores, buscando una mayor eficiencia en la fiscalización.

Es importante destacar que se mantienen las exigencias vinculadas a los límites máximos permitidos de mercurio, cadmio y plomo en pilas y baterías. Esta disposición está en línea con la legislación vigente destinada a proteger la salud de las personas y el ambiente, asegurando que la simplificación de trámites no comprometa los estándares ecológicos y sanitarios.

Los productos que incumplan esos parámetros serán considerados residuos peligrosos y quedarán sujetos a las sanciones y procedimientos previstos por la normativa ambiental. Todos los trámites vinculados a este nuevo régimen deberán realizarse de manera digital a través de la plataforma Trámites a Distancia (TAD).

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