Crisis diplomática: Liberaron a los dos argentinos detenidos en Libia que iban a Gaza
Los dos ciudadanos argentinos que se encontraban detenidos en Libia desde fines de mayo fueron liberados este lunes. María Paula Giménez y Lucas Ezequiel Aguilera, quienes integraban una misión humanitaria con destino a la Franja de Gaza, ya se encuentran a salvo en Estambul, Turquía, según informó el canciller Pablo Quirno.
Quirno comunicó la noticia a través de la red social X, indicando que Giménez y Aguilera, participantes del Convoy Sumud, fueron «expulsados» de Libia y asistidos por funcionarios del Consulado General argentino en Estambul. La detención de los activistas se conoció el 25 de mayo, cuando denunciaron en redes sociales haber sido «violentamente atacados», «golpeados» y «arrastrados por la fuerza» mientras acampaban en la ciudad libia de Sirte.
Las gestiones de Cancillería y el relato de los detenidos
Desde el momento de la detención, la Cancillería Argentina, a través de la Dirección General de Asuntos Consulares y la Embajada Argentina en Túnez, llevó adelante «de manera permanente distintas gestiones consulares y políticas». El canciller Quirno destacó el desplazamiento del Cónsul argentino en Túnez a Bengasi y las «arduás gestiones junto a países amigos, la UNSMIL (Misión de Apoyo de las Naciones Unidas en Libia) y el Comité Internacional de la Cruz Roja», que finalmente hicieron posible la liberación.
Poco después de su detención, Lucas Aguilera había difundido un video en su cuenta de Instagram advirtiendo:
«Si están viendo este video significa que fui detenido, secuestrado, mientras participaba en la caravana humanitaria terrestre internacional con destino a Gaza. Confirmo que participé en esta misión por mi propia voluntad, sin ninguna presión o coerción de ninguna parte».
Una filmación similar fue publicada en la cuenta de Instagram de la psicóloga Paula Giménez, donde expresó:
«Mi nombre es María Paula Giménez, soy de Argentina y tengo 42 años. Confirmo que participé en esta misión por mi propia voluntad».
La situación de incomunicación generó una profunda preocupación en diversas organizaciones. Las Defensorías del Pueblo provinciales, municipales y especializadas de todo el país, reunidas en la Asociación de Defensores y Defensoras del Pueblo de la República Argentina (ADPRA), habían expresado su inquietud por la falta de noticias oficiales.
Cautela diplomática y exigencias de NODAL
El canciller Quirno enfatizó que la Cancillería Argentina «no hace política ni espectáculo con los ciudadanos argentinos que necesitan ayuda en el exterior» y que todas las gestiones se llevaron adelante «con la cautela que la situación ameritaba, debido a la complejidad del caso y del contexto jurídico-político en que se desarrollaron».
Aguilera y Giménez son directores de investigación de NODAL, el portal Noticias de América Latina y el Caribe, que ratificó su liberación junto con otras cuatro personas que también permanecían detenidas. Desde NODAL, celebraron la «victoria de la solidaridad internacional, de la presión de las familias, de las organizaciones sociales, políticas, sindicales, humanitarias, de derechos humanos y de todas las personas que exigieron su aparición con vida y su libertad inmediata». Sin embargo, el portal remarcó que los activistas «nunca debieron ser secuestrados, retenidos ni criminalizados por participar de una misión civil y humanitaria» y que su liberación «no borra la gravedad de lo ocurrido».
A principios de junio, se había reportado que los activistas lograron comunicarse con sus familias tras once días de incomunicación, informando que estaban en huelga de hambre, y algunos en huelga seca, como protesta por su privación de libertad. Nora Otín, madre de Paula, había relatado el difícil momento:
“Dice que los primeros días fueron muy duros, estuvieron en un calabozo en forma individual, sin luz, solo con un retrete de esos pozos que te ponen para ir al baño. Están todos picados por mosquitos, las cucarachas les caminan por todos lados. Me dijo: ‘físicamente no nos han hecho nada, pero en la parte psicológica estamos destruidos’”
. Al día de la fecha, no hay información oficial sobre el estado de salud de los activistas, y NODAL exigió al Estado argentino que «garantice todas las condiciones necesarias para que Paula Giménez y Lucas Aguilera puedan volver a casa de forma segura y cuidada, brindando la asistencia consular, sanitaria, psicológica y logística que corresponde, tal como es su obligación».

