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MSCI dejó a la Argentina en la categoría más baja: el país sigue fuera del radar de los grandes fondos

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La Argentina volvió a quedar fuera del radar de MSCI, la firma global que elabora algunos de los índices bursátiles más influyentes del mundo. Tras su revisión anual de clasificación de mercados, la compañía no mencionó al país, lo que significa que seguirá en la categoría standalone, la más baja del esquema. Esta decisión disipa las expectativas del mercado sobre un posible ingreso a la lista de observación (watchlist), que hubiera sido una señal para una eventual reclasificación.

La decepción era, en parte, previsible. La semana pasada, MSCI ya había publicado su informe de accesibilidad de mercados para 2026 sin registrar mejoras respecto al año anterior. La Argentina acumula deficiencias en siete de los 18 criterios analizados, concentradas principalmente en los pilares de movilidad de capitales y el funcionamiento del mercado cambiario. El veredicto de esta tarde no hizo más que confirmar ese diagnóstico.

El informe de accesibilidad detalló con precisión los obstáculos que mantienen al país en esta posición. En materia cambiaria, MSCI señala que el mercado opera con restricciones. Si bien el levantamiento de los controles cambiarios en abril de 2025 permitió a los inversores extranjeros repatriar los rendimientos de nuevas inversiones en acciones, esa posibilidad quedó sujeta a condiciones documentales. Además, las ganancias acumuladas de ejercicios anteriores aún no pueden girarse libremente al exterior y continúa vigente la “restricción cruzada”, que impide operar simultáneamente en determinados segmentos del mercado oficial y financiero.

Obstáculos que alejan a Argentina de los mercados emergentes

Existen otras fricciones, de menor jerarquía pero igualmente relevantes para el diagnóstico de MSCI. Entre ellas, se destaca la exigencia de que la documentación de apertura de cuentas se presente en español, la falta de disponibilidad de las normas bursátiles e información detallada de las empresas en inglés, y la ausencia de la figura del nominee para la custodia de valores. A esto se suman la prohibición de descubiertos y un nivel de competencia limitado entre brokers, lo que eleva los costos de negociación.

Actualmente, la Argentina comparte la categoría standalone con economías como Trinidad y Tobago, Jamaica, Panamá, Nigeria, Bosnia y Herzegovina, Malta, Ucrania y Zimbabue. Dos escalones más arriba se encuentran los mercados emergentes, donde figuran Brasil, Chile, Colombia y Perú. Entre los analistas, gana terreno la idea de que una eventual reclasificación hacia mercado de frontera podría resultar más factible en el corto plazo que un regreso directo al grupo de emergentes.

Eric Ritondale, economista jefe de Puente, señaló:

“En la revisión de este año, MSCI concluyó que no hubo mejoras suficientes respecto de 2024 y confirmó que la Argentina no ingresará al proceso formal de revisión, un requisito indispensable antes de cualquier reclasificación. La ventana más probable para un ascenso recién aparece hacia 2028: el supuesto base es que durante 2027 se consoliden nuevas medidas de apertura, MSCI abra una consulta y el país sea incorporado a la lista de revisión.”

Ritondale destacó que la Argentina ya cumple con los criterios de tamaño y liquidez para integrar categorías superiores, ya que fue mercado emergente hasta 2021 y perdió esa condición exclusivamente por las restricciones cambiarias. “Si la apertura se consolida de forma duradera, existe la posibilidad de un ascenso directo a mercado emergente, evitando una escala intermedia”, agregó.

Impacto de la clasificación y el antecedente de 2018

La decisión de MSCI tiene consecuencias prácticas directas sobre los flujos de capital. La clasificación de la firma determina qué países pueden integrar los distintos índices que replican miles de millones de dólares en inversiones en todo el mundo. Una mejora de categoría amplía el universo de fondos habilitados para comprar acciones locales y, en general, se traduce en mayores flujos hacia el mercado bursátil. Incluso la incorporación a una lista de observación suele anticiparse en los precios de los activos, aun cuando la reclasificación efectiva demore varios años.

El antecedente más reciente ilustra tanto el potencial como el riesgo. En 2018, la Argentina logró ascender de mercado de frontera a mercado emergente, en un proceso impulsado por quienes hoy vuelven a ocupar posiciones centrales en el Gobierno: el ministro de Economía, Luis Caputo, y el canciller Pablo Quirno. Sin embargo, la crisis cambiaria de 2019 y el regreso de los controles de capitales derivaron en una nueva degradación que culminó con el descenso a standalone en 2021. Esa experiencia pesa sobre la evaluación actual: MSCI no solo analiza la normativa vigente, sino también la estabilidad y permanencia de las reformas. Los inversores buscan garantías de que las condiciones de acceso no volverán a modificarse abruptamente.

El premio potencial es significativo. Estimaciones de JP Morgan calculan que una mejora de categoría podría generar ingresos de al menos US$2300 millones al mercado accionario local. Morgan Stanley proyecta flujos de hasta US$4500 millones en un escenario de regreso a emergentes. Las compañías con mayores chances de integrar los índices son YPF, Vista Energy, Grupo Financiero Galicia, Banco Macro, Pampa Energía y Transportadora de Gas del Sur (TGS).

El proceso suele ser largo. En el ciclo anterior, la Argentina ingresó a la watchlist en 2016 y recién fue promovida a emergentes tres años después. Una reclasificación efectiva, si el camino avanza, difícilmente se concrete antes de 2028.

La jornada bursátil transcurrió con calma. El tipo de cambio de referencia minorista del Banco Nación apenas subió 0,7%, a $1490, mientras que el riesgo país rebotó 3,1%, a 434 puntos básicos.

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