Rosario: Imputaron a Jorge Muñoz por el asesinato del agente federal Rodolfo Manfredi
ROSARIO. Hoy fue imputado Jorge Muñoz como partícipe del homicidio de Rodolfo Manfredi, el agente de la Policía Federal Argentina (PFA) que fue acribillado hace nueve días en un pasillo de Villa Banana. Muñoz, miembro del clan narco que domina ese sector del barrio junto a su hermano Eduardo –actualmente prófugo–, fue detenido el viernes pasado tras una serie de allanamientos ordenados por el fiscal de la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar), Matías Scilabra.
En la audiencia, el juez federal Carlos Vera Barros dictó la prisión preventiva para Jorge Muñoz por el plazo de seis meses, a pesar de que el fiscal había solicitado el doble. La muerte de Manfredi, un agente tucumano que se desempeñaba hasta hace poco en el conurbano bonaerense y fue asesinado en cumplimiento de sus funciones, generó una fuerte conmoción en la PFA. Su compañero, Emilio Gómez Villafañe, también oriundo de Tucumán, resultó herido de gravedad y se recupera en un sanatorio de Rosario.
Seis detenidos y una banda activa
Desde el crimen de Manfredi, se produjeron seis detenciones. Los allanamientos del fin de semana no solo llevaron a la captura de Muñoz, sino que también permitieron el secuestro de droga fraccionada, lista para la comercialización. Esto evidencia que la banda continúa activa, incluso después del asesinato de Manfredi y el derribo de tres presuntos puntos de venta de drogas, procedimientos que se efectuaron el viernes pasado.
Los investigadores aún no lograron detener a Eduardo Muñoz, hermano de Jorge y líder de esta banda narcocriminal que opera en Villa Banana. Este hombre tiene vínculos con los máximos referentes de la banda de Los Monos y es considerado un actor principal en la violencia extrema que azota el barrio. La semana pasada, el Ministerio de Seguridad Nacional ofreció una recompensa de 20 millones de pesos para quien aporte datos sobre su paradero.
La trama familiar y las contradicciones
Jorge Muñoz es parte del clan familiar que quedó bajo la lupa judicial tras el asesinato de Manfredi. Su hermano Luis Muñoz había sido detenido horas después del ataque y luego quedó preso e imputado como autor del homicidio. En su declaración, Jorge Muñoz afirmó no haber estado en el lugar del crimen y sostuvo estar peleado con sus hermanos, merodeando el barrio por un problema de adicciones, es decir, para conseguir drogas para su consumo. Sin embargo, esta declaración contrasta con varios testimonios de los investigadores que lo sitúan en el lugar de los hechos.
Eduardo Muñoz mantiene vínculos históricos con figuras de Los Monos como Dalmacio Saravia, alias “Sapo”, y su hijo Leandro Saravia, conocido como “Leo Rey”, ambos actualmente detenidos. Este hombre de Villa Banana ganó mayor protagonismo en la estructura alineada a Máximo Cantero, conocido como “El Viejo”, tras la caída de los Saravia, narcos que ejercen una fuerte influencia en las villas Banana y Vía Honda.
Búnkeres derrumbados y una organización persistente
La semana pasada, el Ministerio de Seguridad de Santa Fe, en un trabajo conjunto con el Ministerio Público de la Acusación (MPA), derrumbó tres búnkeres de venta de drogas en el barrio donde fue asesinado el policía Manfredi. El secretario de Seguridad Pública, Omar Pereira, consideró que el operativo “alivia” al barrio, afectado por la violencia derivada del narcomenudeo, y aclaró que la tarea “no finaliza hoy”, sino que requiere “seguir trabajando y avanzando en la causa”.
La zona sigue dominada por los Muñoz, quienes quedaron al frente del territorio tras la detención de los Saravia. En diciembre de 2023, la Justicia federal de Rosario condenó al “Sapo” Saravia, de 60 años, a ocho años de prisión por tenencia de estupefacientes agravada. En la misma sentencia cayeron su hijo, “Leo Rey”, con una pena de cuatro años, y Eduardo Rodolfo Muñoz –su cuñado– también con una sentencia de cuatro años de cárcel, como partícipe secundario en la comercialización.
A pesar de estas condenas, la organización no se desarticuló. En agosto de 2024, ocho meses después de la sentencia, se secuestraron más de 2000 envoltorios de cocaína y un trozo compacto de 300 gramos de esa droga. En febrero de 2025, nuevos allanamientos confirmaron que la maquinaria seguía en marcha. En noviembre de ese año, un segundo juicio condenó a Dalmacio Saravia a ocho años más, esta vez junto a Marianela Muñoz –su concubina–, quien recibió tres años en suspenso por integrar la organización. Las investigaciones revelaron que Marianela era la encargada de las tácticas de contrainteligencia, ocultando pruebas y coordinando alertas. La extracción forense de datos de sus celulares fue determinante. Los registros penitenciarios confirmaron que Marianela figuraba como concubina de Saravia y, al mismo tiempo, como hermana de Eduardo Muñoz, ambos detenidos en la misma unidad. Este dato genealógico evidencia que Marianela Muñoz era el eslabón entre Saravia y su propio hermano menor, Eduardo Rodolfo Muñoz. Luis Miguel Muñoz, uno de los dos imputados en la causa por el asesinato del agente Manfredi, es hermano de ambos.

